Gokú: la historia más allá del Kame-hame-ha y las Esferas del Dragón

 Gokú: la historia más allá del Kame-hame-ha y las Esferas del Dragón

“Vamos a buscar las esferas del dragón, es el secreto más estremecedor, vamos a atrapar las esferas del dragón, un milagro increíble se esconde ahí, la fantástica aventura va a empezar, este mundo es una gran isla del tesoro”.

Así comenzaba el primer capítulo del anime de Dragon Ball, manga base para la adaptación de esta trilogía de series relacionadas al mundo de las siete Esferas del Dragón y que traía consigo a uno de los personajes más entrañables que la animación japonesa del mundo occidental, siendo capaz, a poco más de 30 años de su estreno, de calar tan hondo en la cultura pop de este lado del mundo que sigue siendo, probablemente, la serie animada más querida por el público latino.

La historia, aunque conocida, va más o menos así: en la lejana montaña Paoz, un ya anciano Son Gohan recoge a un niño en lo que parecía ser una extraña nave espacial, haciéndose cargo de él, debiendo enfrentar su mal temperamento. Todo esto hasta que, desprevenidamente, este niño llamado por el anciano artista marcial como Son Gokú, se golpea la cabeza y, luego de un tiempo inconsciente, recupera la razón y hace una vida basada en las enseñanzas del kempo.

Luego de una serie de hechos, resumiendo, Gokú vive solo y aislado del resto de la humanidad, hasta la llegada de Bulma, la excéntrica, caprichosa y súper inteligente hija del dueño de la Corporación Cápsula, quien buscaba incesantemente las Esferas del Dragón, un extraño artefacto místico, cuyos poderes podrían, una vez reunidas las otras seis esferas de esta misma naturaleza, cumplir un deseo a quien logre juntarlas. Tras este encuentro entre ambos personajes se daría inicio a una de las aventuras más grandes del anime.

El periplo de ambos protagonistas incluiría la superación personal, encuentro y desencuentro con una serie de personajes, muchos de ellos con el tiempo y pasar de la serie terminarían convirtiéndose en amigos como en el caso de Yamcha, Oolong o Puar, otros, con las misma ambición y deseo por las Esferas del Dragón, serían totalmente antagonistas de la historia.

La serie, a medida que avanzaba, complejizaba un poco más el nivel de quienes Gokú y compañía debían enfrentar, convirtiendo a esta aventura en una constante progresión de complejidad. Pilaf y la Patrulla Roja serían los primeros rivales de este niño con una cola a sus espaldas, pero todo se volvería un poco más difícil con la aparición de un extraño ser de apariencia extraterrestre llamado Piccolo Daimaku, quien muchos años antes había sido sellado por el Maestro Mutaito, mentor de uno de los más grandes amigos -y quien casi cumpliría un rol de padre para Goku-, el Maestro Roshi.

Dragon Ball: así es y ha sido la evolución de Goku a lo largo del ...
Goku, protagonista principal de la exitosa saga de series basadas en el manga de Akira Toriyama

Las aventuras de Gokú, Yamcha, Krillin, Bulma y el Maestro Roshi se tornarían, a partir de ese punto, angustiantes, teniendo que soportar las primeras muertes que marcarían al personaje principal, primero con la de su gran amigo, aquel que conoció cuando recién comenzaba el entrenamiento en la Isla de la Tortuga, hogar del viejo Roshi, para luego continuar con la vida de este último intentando sellar nuevamente al demonio. Ya a estas alturas de la historia, se había sumado otro personaje importante: Tenshinhan y su amigo inseparable, Chaos.

Nuevamente un giro inesperado ocurriría cuando, ya pasado algunos años en los que Gokú descubrió y entrenó por su cuenta en el Templo Sagrado de Kamisama, Dios protector de la Tierra, aparecería un extraño sujeto con la misma apariencia del recientemente derrotado Piccolo, tratándose de su hijo (o más bien reencarnación) llamado Majunia -que significa hijo del demonio- y el que a la postre terminaría llamándose a sí mismo como Piccolo.

Gokú y Dragon Ball se cimentan en este universo ficticio donde poco a poco se van descubriendo secretos, pero hay uno que se mantiene incólume: ¿Por qué Goku, antes de que Kamisama se la cortara, tenía una cola? ¿Por qué al mirar la luna llena este pequeño niño de gran habilidad para las artes marciales se transforma en un mono gigante? La respuesta, aunque urgente, no aparecería sin embargo en esta parte de la trilogía.

La historia clásica del camino del héroe que representan Gokú y sus amigos, en que cada uno en la medida que el relato lo exigía iba superando sus vallas y límites, y donde era incluso posible encontrar grandes enseñanzas valóricas como la importancia del esfuerzo, la amistad y la superación personal, no solo se enmarca en un contexto donde las artes marciales, la leyenda de un dragón mágico o incluso seres súper poderosos que incluso pueden volar y concentrar energía vital en sus manos para utilizarla como arma, sino que también, y sobre todo Gokú, es la representación de una antigua leyenda China.

Los guerreros Z´, lucharán pana salvar la tierra
Los Guerreros Z es la denominación que reciben Goku y sus amigos, el grupo de guerreros que ha defendido la Tierra todo este tiempo.

Gokú, más allá del Kame-hame-ha y el Supersaiyajin

El personaje principal de obra magna del mangaca japonés Akira Toriyama, traía consigo una historia a sus anchas que es mucho más potente que ser solo un niño o un joven sumamente habilidoso en el entendimiento y práctica de las artes marciales, sino que su origen era mucho más allá de las fronteras de este planeta.

En la serie continuadora de Dragon Ball, Dragon Ball Z, se descubriría el verdadero origen de Gokú: su planeta natal era el extinto Planeta Vegita y su verdadera raza era la Sayayin. Pero detrás de esto hay más que golpes, poderes y la capacidad de volar.

Como es común entre las series de animación oriental, se suelen extrapolar mitos o leyendas asiáticas que se adaptan a los universos ficticios que sirven de “envase” para dar a conocer lo que estos antiguos -y a veces surrealistas- relatos nos quieren decir o enseñar.

En esta ocasión, puntualmente en Dragon Ball, la leyenda de turno para ser divulgada en forma de espectaculares historias que entremezclan alta tecnología, artes marciales, viajes al espacio y esferas mágicas es la leyenda china, de autor anónimo, “Viaje al Oeste: la leyenda del Rey Mono”.

El relato en cuestión data de 1590, la identidad del autor, como se dijo, se desconoce totalmente hasta hoy y nos cuenta sobre el monje budista Xuanzang, quien inicia amistad con tres seres inmortales: el mono Sun Wukong; el duendecito, Sha Seng y el cerdo Zhu Bajie – estos tres serían los homólogos de Goku, Puar y Oolong en el relato de Toriyama-, quienes parten en viaje para recuperar los sutras (o pergaminos) sagrados, teniendo que enfrentar grandes aventuras y problemas en la travesía.

Pintura con la representación clásica del Rey Mono, personaje principal de la leyenda.

Según el relato, que a su vez funciona como fábula, los roles de cada personaje están determinados para entregar una enseñanza o mensaje en relación a su función dentro del mismo, por ende en sí cada uno de ellos es una especie de mensajero y con una intención determinada.

El primero es Sun Wukong, o “El hermoso rey de los monos”, cuyo nombre de pila significa libremente “El que ha despertado al vacío”, atrapado por Buda por haber desafiado el cielo. Él aparece de inmediato en el capítulo 13. El más inteligente, poderoso y violento de los discípulos, es continuamente amonestado por Xuanzang por su violencia. En última instancia, solo puede ser controlado por un anillo de oro de magia que Guanyin le coloca alrededor de la cabeza, causándole dolores de cabeza insoportables cuando Xuanzang canta el mantra que hace que le apriete.

A continuación, una breve pero concisa explicación de los personajes principales:

Ya avanzada la historia, en el capitulo 19, el turno sería de Zhu Bajie, que literalmente significa “ocho cerdos” y su relación simbólica y pedagógica sería se establece con la luna, enseñando la importancia de establecer un camino sólido. Además, según la creencia popular, funciona como una especie de faro en el mar. Es considerado por la fuerzas navales chinas como su mentor espiritual.

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El último en darse a conocer sería Shan Seng, el duendecillo que sería símbolo de la pulcritud, honestidad y sinceridad, actuando como la referencia moral del hombre y ciudadano de la Antigua China.

Cabe resaltar que, según los estudios realizados por diferentes catedráticos de la literatura así como la comparación que se realiza en el lector chino, la obra Viaje al Oeste posee un rango jerárquico similar y comparable con lo que para la literatura occidental, y específicamente la española, con lo realizado por Miguel de Cervantes con El Quijote de la Mancha.

Nuestro último artículo de “Más Allá”:

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Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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