Gen Mishima: una mutación televisiva que se rehúsa a morir

 Gen Mishima: una mutación televisiva que se rehúsa a morir

El año 2008 fue un año de renovación y experimentos para la televisión chilena. Canal 13 entretenía a los adolescentes con las tribulaciones de Denise Rosenthal en El Blog de la Feña; en Chilevisión, El Club de la Comedia hacía reír a toda la familia con un formato inédito llamado “stand up”; y el grupo Turner daba vida a un nuevo canal: CNN Chile. Pero ningún experimento fue tan rupturista como la serie Gen Mishima de TVN.

Hablamos de la primera, sino la única, serie de ciencia ficción producida en Chile. Una historia que tuvo como protagonista al reportero Ignacio Maiakovski (Cristián Carvajal), quien investigaba al polémico Instituto Porvenir para niños superdotados, establecimiento fundado en 1984 por el biólogo japonés Seto Mishima, quien experimentó genéticamente con sus alumnos hasta que el recinto fue cerrado en 2001.

Las indagaciones de Maiakovski lo llevaron a un laberinto de intrincadas conspiraciones y oscuros personajes, donde hackers, graffitis y bombas se cruzaban con poderes telepáticos y desdoblamientos. Aquello se unía a una misteriosa palabra que se repite desde la primera escena del primer capítulo: Riosuke.

Gen Mishima, sin duda, es una de las series más recordadas por el público chileno y que, lamentablemente, no continuó después de su primera temporada. Por ello es que en La Máquina dialogamos y recordamos con parte del equipo creativo y algunos de sus protagonistas sobre, como se dijo, la primera serie de ciencia ficción chilena.

Gen Mishima: la trascendencia entorpecida

“Queríamos hacer algo generacional, que apuntara a una mirada contracultural, que no respondieron al oficialismo que existía y aún existe, que apuntara a un conocimiento en ese entonces no tan visible, el de la disidencia, cuenta el director de Gen Mishima, Rodrigo Susarte.

¿Qué fue de los niños Porvenir tras el cierre del instituto? Piensen en la escuela de los X-Men (Marvel), pero con la estética de la serie chilena El Reemplazante. Vemos a personajes como Amapola (Fernanda Urrejola), una sexy científica con un súper olfato digno de Wolverine, que durante la noche trabaja como anfitriona de una disco y, durante el día, en su laboratorio, emplazado en el mismo lugar.

“Todos estos niños eran personajes bien complejos. Amapola, mi personaje, es la hija biológica del doctor Mishima. Ella nunca sintió el amor de su padre. Sí una admiración, pero desde el doctor y sus ratitas de laboratorio. Ahí tenía un tema muy complejo con el padre, aparte que él tenía su favorita, que era Helena (Celine Raymond). Un temón con eso. Y además, estaba enamorada de Ignacio Maiakovski, quien desarrolla una relación con Helena, ahí creo que también tenían un tema de celos con ella. Su personaje era muy interesante, lleno de capitas para seguir investigando. Lo amé desde el principio y yo estaba esperando con ansias la segunda temporada. Mi personaje daba un giro súper interesante que quería explorar”, relata Fernanda Urrejola en entrevista con La Máquina.

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Fernanda Urrejola como Amapola.

El elenco lo completaban nombres como Diego Casanueva, Matías Oviedo, Lucy Cominetti, Juan Pablo Miranda y Nicolás Saavedra. Todos graduados del Instituto Porvenir y cada uno con una habilidad distinta, con poderes más freak que los alumnos de la escuela de Miss Peregrine para niños peculiares.

Bien lo sabe el actor Camilo Carmona, quien hasta hoy recuerda su primera línea, con la que se presentaba su personaje: “Mi nombre es gen HSC Trax Mishima DTFL3, soy el N°16, también me dicen Faret Daleth”, pronunciaba el liceano y veterano de la revolución pingüina de 2006, poco después de haber puesto una bomba en su colegio. La gran habilidad de este personaje era la sinestesia. “Mezclaba los sentidos. Podía oler la música, oler los colores. Era un personaje secundario, del grupo de los Maoa, pero alucinante y que se podía desarrollar de forma increíble”, recuerda Carmona.

Gen Mishima - Nuestra Historia - Década 00 - Televisión Nacional ...
Camilo Carmona en Gen Mishima.

Pero la alumna estrella del instituto era sin duda Helena (Celine Reymond), la más poderosa de todo el grupo, la Jane Grey de Porvenir y la consentida de Mishima. “Era muy difícil interpretarla y hasta el día de hoy no sé si lo logré. Elena es una alucinada, en otras culturas como la cultura politeísta de la India, ella habría sido una encarnación divina, una especie de santa que atrae a la gente, una humana con conexión trascendental, declara en exclusiva a este medio Celine Raymond.

“Su máxima angustia habría sido la obligación de vivir una experiencia humana, en ese sentido siempre sentí que habían muchas cosas que el personaje era forzado a hacer (en el guion) y que no eran las correctas, por así decirlo”, agrega la actriz.

Gen Mishima - Elena | Celine reymond | Renato Calderon | Flickr
Celine Reymond como Helena.

El submundo de Gen Mishima

Esta es una historia del subgénero biopunk. Vale decir, un cyberpunk biológico, con tubos de ensayo y cadenas de ADN en vez chips y robots. Claro que tanto el cyberpunk como el biopunk tienen en común mostrar un mundo nihilista y underground (de ahí el sufijo “punk”). Los ejemplos más conocidos son Blade Runner o Un mundo feliz, libro del cual se hacen guiños bien explícitos a lo largo de la serie. Y en Chile, entre los exponentes locales podemos mencionar el cuento Dino Bonsai, de Francisco Ortega, o la reciente antología COVID-19, sobre cuentos de la pandemia.

Sin embargo, no es ciencia ficción escapista. Al revés: esta historia está impregnada por el realismo más sucio y crudo, donde se respira el olor “a bencina y spry”, en palabras de Amapola, y con una inteligencia sátira social. Según su guionista, Vladimir Rivera, se trataba de ciencia ficción cotidiana, o sea “más centrado en la idea de ‘el futuro está aquí y es ahora’ y en el conflicto humano, en los personajes, que en el elemento tecnológico”, reafirma Rivera.

Rivera escribió el guion junto a Enrique Videla, formando un equipo compuesto en su mayoría por compañeros de universidad, todos rondando los veintiséis años en ese entonces. Por su trabajo en Gen Mishima, el equipo fue galardonado con el Premio Altazor 2009 en las categorías de “Mejor guion” y “Mejor dirección“.

En entrevista con La Máquina, esto fue lo que Rivera nos contó:

¿Cómo surge la idea de hacer Gen Mishima?

Surge en la universidad, éramos un grupo como 15-20 personas. Queríamos hacer un largometraje y nos dividimos en grupos los que sentíamos más afinidades con ciertos géneros. Nació como algo híbrido. Queríamos hacer tres historias de géneros distintos. Una historia indie tipo norteamericana; otra, que era de ciencia ficción, que dio origen después a Gen Mishima, y la tercera que era cine más punkie, más callejero. Mezclamos esas tres historias y dijimos “quizás hacemos una película”.

Sin embargo, en la medida que fue avanzando el tiempo, nosotros llegamos a una idea que a mí siempre me ha atraído, que tenía que ver con Colonia Dignidad y los experimentos genéticos nazis. Empezamos a investigar y nos dimos cuenta de que Chile había sido pionero en varios aspectos de la investigación genética. De hecho, el Instituto Porvenir es una metáfora de la Colonia Dignidad. Yo cuando chico viví en Parral y vi el operativo de salud, cómo muchas familias pobres llevaban a sus hijos para que se educaran en la Colonia. Y ahí fue tomando fuerza el aspecto de la ciencia ficción.

Además que fueron surgiendo ideas desde el anime. Surgió el personaje de Mishima, de Riosuke, que tenía que ver con una idea que estábamos trabajando de ¿qué pasaría si un personaje virtual se intentara suicidar? Como el relato Multivac de Asimov. Y ahí fuimos mezclando cosas, como una coctelera y surge esta idea.

El objetivo de Mishima era manipular genéticamente a niños no para que fueron superdotados, sino para que pudieran sobrevivir a una posible catástrofe mundial. Entonces, el Instituto cierra con la llegada de la democracia y esos jóvenes quedan ahí dando vueltas. Y alguien los quiere capturar para hacer una especie de cacería genética.

¿Existe la posibilidad de una segunda temporada? Si así fuera, ¿qué temas te gustaría tratar ahí?

Nosotros postulamos al fondo del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) para una segunda temporada. Escribimos el guion y todo. Paradójicamente, la temporada partía con un virus que estaba asolando a Chile y se establecían cordones sanitarios. Y se daba la lucha entre los “Nuevos Porvenir” y los Maoa, que eran la resistencia, que se oponía a la idea de experimentación genética. Y claro, Santiago en llamas. Siempre fue nuestra imagen: calles tomadas, barricadas, cordones sanitarios.

Esa era la idea, yo creo que era muy zafada para la época, jaja, pero en perspectiva, está pasando. Hubiese sido premonitorio. Pero no conseguimos financiamiento. Y el canal nunca estuvo interesado realmente en la serie.

¿Cuál fue el balance que hicieron en TVN? ¿cumplió con las expectativas?, ¿el rating los acompañó?

La impresión que tengo es que TVN nunca quedó satisfecho con Gen Mishima. No lo entendían, no les gustaba, era un género que no trabajaban los ejecutivos del canal en esa época. Lo tiraban a un horario súper malo, los domingos a la medianoche, una de la mañana y marcaba 12-16 puntos de rating, que en ese entonces era poco. Los 80, la competencia, marcaba el doble.

Fue una época pre Twitter, pre Facebook. Quizás de haber tenido esas herramientas hubiese tenido mejor viralización. Siento que fue un debut y despedida del género de la ciencia ficción en la televisión chilena.

Matías Oviedo en Gen Mishima.

Otro factor que hizo más difícil continuar la historia fue la muerte de dos actores del elenco: Tauro Berastegui, quien interpretaba Tetsuo, el último aonikenk de Chile y el protector de Elena (“un hermoso personaje”, según la actriz), murió en un accidente de motocicleta. Poco después, murió producto de un cáncer Pablo Krögh, el actor detrás de Octavio Cox, el villano de la historia.

Con sus ocho capítulos hoy disponibles en YouTube, el programa persiste como una serie de culto entre los internautas. Y los veteranos del proyecto tampoco lo han olvidado. “Fue un proceso muy interesante. Gen Mishima nunca termina. Siempre está ahí, avanzando y apareciendo en otras obras”, sostiene Rodrigo Susarte, director.

La opinión del director es compartida por sus actores.

Celine Reymond (Kali Mutsa en su nombre artístico) recuerda: “Fue importante todo el amor que despertó la serie en los jóvenes, se transformó en algo de culto que muchos niños y niñas chilenas usaron para identificarse, tenía una épica especial y una estética bacán”.

Fernanda Urrejola, por su parte, agrega que Gen Mishima: Marcó mi carrera en mi corazón. Sigue siendo uno de mis proyectos favoritos. De hecho, también por edición y cosas del canal siento que se perdieron muchas cosas. Me encantaría ver los cortes del director ahora”, declara la actriz.

Mientras que Camilo Carmona mantiene la esperanza de una nueva temporada. “Me encantaría que retornara. Sería interesante ver cómo estos niños crecieron, qué paso con ellos diez años después y qué pasó con el proyecto Porvenir. Creo que hoy pegaría increíble Gen Mishima 2”, sostiene el actor.

Revisa la serie completa aquí:

Diego Escobedo

(Santiago, 1994). Escribo de historia, cine, literatura, y distintas curiosidades que se me van ocurriendo.

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