¿’Coco’ es de izquierda y ‘Encanto’ es de derecha?: Deconstruyendo el lado político de Disney

 ¿’Coco’ es de izquierda y ‘Encanto’ es de derecha?: Deconstruyendo el lado político de Disney

Es la película de moda y cuenta con un Oscar debajo del brazo. Hablamos de “Encanto“, lo último de Disney, y una cinta que ha llevado a muchos a revisitar otro clásico de la compañía del 2017: Coco.

Las similitudes entre ambas son evidentes: Latinoamérica en su máximo esplendor, la familia como pilar fundamental del argumento y la vida de los personajes, realismo mágico y canciones salpicadas de spanglish. Para muchos, “Encanto” es un refrito de la fórmula de “Coco“. No obstante, el que una se ambiente en México y la otra en Colombia, deja entrever bastante de la ideología política tras ambos libretos.

Ya que el “marxismo cultural” está tan de moda, gracias a los siempre diligentes bots “patriotas”, acá en La Máquina nos tomamos la libertad de hacer una Interpretación Marxista de estos dos hits de Disney. Una interpretación bastante “libre”, dirían los más dogmáticos, otros derechamente que es charltanería barata, pero bueno, algo hay que leer de los Oscar que no sea sobre Will Smith.

1. Ricos y pobres

Coco” es sobre un chico proveniente de una familia de zapateros humildes. Tal como muestra el filme, la familia Rivera es una familia de esfuerzo más dentro del pueblito de Santa Cecilia. Allí todos colaboran en el negocio familiar, de hecho Miguel, con 12 años, ya está trabajando allí.

Encanto”, por su parte, es sobre una familia de aristócratas superpoderosos que controla un valle. Y decimos “superpoderosos” literal y metafóricamente. Si bien no tienen ningún empleo formal, sí tiene el deber de “servir a la comunidad y fortalecer nuestro hogar”, ya sea curando enfermedades o acarreando pesos muy grandes.

“¿Usarás tu don para servir a nuestro milagro, honrar a esta comunidad y fortalecer nuestro hogar?”, dice el juramento de la abuela Alma en la ceremonia de iniciación de Antonio, cuando es bendecido con el poder de hablar con los animales.

Y este es un punto que la matriarca enfatiza bastante en sus discursos ante el pueblo de El Encanto: “el mayor honor para nuestra familia ha sido usar nuestras bendiciones para servir a esta querida comunidad”.

Vale decir, es aristocracia en el sentido originario de la palabra: el gobierno de los mejores. Los más fuertes, los más inteligentes, los más nobles de corazón son los que deben reinar sobre el pueblo y velar por el bien común. En el mundo real, este rol recayó sobre las familias nobles o de “sangre azul” en la Europa Medieval. Y en la América Latina previa a la reforma agraria, sobre las familias terratenientes. Es el señor feudal o el patrón de fundo el que tiene que gobernar a los más pobres. ¿Por qué? Porque en su familia lo entrenaron toda su vida para eso y sabe que tiene que hacer su mejor esfuerzo para ayudar a los más débiles.

En la vida real, poderes como súper fuerza, controlar el clima o ver el futuro, son homologables al poder de las armas, o tener estudios universitarios de leyes, economía o medicina. No obstante, en el mundo de “Encanto”, son solo los Madrigal los que tienen la oportunidad de “acceder a la luz”. No puede ser un González ni un Tapia, tiene que ser un Madrigal. Es solo esta pequeña élite, con acceso a todos estos privilegios, la que debe gobernar, y los demás sencillamente dejarse gobernar.

2.Rebeldes y sumisos

En “Coco”, Miguel desafía el imperio de un artista millonario y criminal y destruye su memoria. Si bien la cinta parte con el protagonista queriendo igualar a su ídolo, el famoso y difunto músico Ernesto de la Cruz, a medida que investiga, Miguel descubre que De la Cruz es un asesino y que le robó las canciones a su bisabuelo Héctor.

Junto con toda su familia muerta, el joven lucha contra el fantasma de De la Cruz. Posteriormente, en el mundo de los vivos, Miguel levanta un pequeño museo reivindicando la memoria de su bisabuelo y escribe sobre el suntuoso mausoleo de De la Cruz un provocativo “Forget you” (“Olvidado” en inglés, en alusión a la canción “Recuérdame”).

Esto último es muy significativo: no contento con vencer al villano en el mundo de los muertos, Miguel reescribe la historia en el mundo de los vivos. En otras palabras, Miguel es un revisionista, quien cuestiona la historia oficial.

Mientras que “Encanto” es una oda al latifundismo y el control de los hacendados cafeteros sobre su pueblo. Posiblemente lo más curioso de este pueblito, es que nadie se cuestione el orden establecido. La misma Alma reconocer que la magia de la familia, fuente de su poder, está en peligro, y hace todo lo posible por esconderlo. Así y todo, cuando la “casita” de los Madrigal queda en ruinas, la primera reacción del pueblo es colaborar todos juntos en su reconstrucción. ¿Y si buscamos otras fuentes de magia? ¿Y si permitimos que otras personas de la comunidad puedan acceder al milagro de los Madrigal? ¿Y si buscamos una alternativa a la magia, la cual, como quedó demostrado, también tiene sus fallas, y los Madrigal no son perfectos?

Nada de cuestionar el orden establecido. En este pueblo, todos son tan conservadores como Alma.

3.Revolucionarios y contrarevolucionarios

Coco” homenajea a la Revolución Mexicana. Pancho Villa, Diego Rivera y Frida Kahlo tienen sus buenos cameos aquí (de hecho Frida tiene un rol no menor en esta historia).

En “Encanto”, en cambio, los villanos son las guerrillas. Fue por un desplazamiento forzado que Alma y su marido debieron dejar su pueblo natal, junto a sus tres hijos recién nacidos, 50 años antes de los acontecimientos de la trama.

Casi no vemos las caras de los responsables, solo sabemos que se trata de personas a caballo y con antorchas. La mayoría supone que es una sátira de las FARC, pero hay otra teoría que sostiene que “Encanto” se basa, a juzgar por la tecnología que usan los personajes en el tiempo presente de la historia, en la década de 1950. Por lo tanto, los guerrilleros deben ser los liberales de 1899.

Un resumen rápido: la mayor parte de su historia Colombia ha debido enfrentar guerras civiles y guerrillas. En la de 1899, la “Guerra de los Mil Días”, los liberales se levantaron en armas contra el gobierno nacionalista y conservador. El costo humano y material fue tan grande que no hubo más guerras civiles por las siguientes cinco décadas, hasta el inicio del Conflicto Armado Interno en los años ´50 (¿o sea que en Encanto 2 los Madrigal se enfrentarán a las FARC?).

***

En suma, “Coco” fomenta la rebeldía, “Encanto” la sumisión. La idiosincrasia de ambos países es proclive a eso: México es un país construido sobre una revolución exitosa, la revolución mexicana de 1910, esa de la cual tuvo entre sus cultores a grandes artistas como Diego Rivera e incluso a Gabriela Mistral. Con todas las críticas que se le pueden hacer, ni los gobiernos de derecha del PAN han podido bajarle el perfil a los logros de dicha revolución, entre ellos la reforma agraria y la reforma a la educación pública.

Colombia, en cambio, es un país donde la izquierda se la tragó la jungla, la guerrilla y el narcotráfico, y sus líderes democráticos han sido asesinados sistemáticamente a lo largo de la historia. Todo esto ha repercutido en que Colombia es el único país de Sudamérica donde la izquierda democrática jamás ha gobernado. Durante los últimos 150 años, las elecciones las han ganado candidatos de centro y de derecha, y el país ha sido controlado por una elite particularmente conservadora, católica y cerrada en sí misma, solo comparable a la elite chilena, y bien representada en el personaje de Alma: preocupada siempre de mantener el status quo y el poder del clan. Esta es otra característica que hay que reconocerle a la elite colombiana, su pragmatismo y habilidad política les ha permitido sortear obstáculos y mantenerse en el poder todos estos años, tal y como hacen los Madrigal.

Más de alguno dirá que solo son películas para niños, y que en Disney no se habla de política (y no se habla de Bruno, por cierto). Pero no es tan así: “Toy Story 3” hace una sátira de una dictadura en un jardín infantil, cuestión que está explícitamente planteada en el filme.

Diego Escobedo

(Santiago, 1994). Escribo de historia, cine, literatura, y distintas curiosidades que se me van ocurriendo.

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