“Servant”: terror psicológico, traumas y sectas

 “Servant”: terror psicológico, traumas y sectas

“Servant” es la nueva serie de la plataforma de streaming, Apple TV+, estrenada a finales de 2019, la cual, sin embargo, está encontrando su popularidad máxima en estos días de cuarentena.

La serie es producida por M.Night Shyamalan (El sexto sentido), que en un principio pensé que era el creador y me ilusioné con la posible reinvindicación de un director que ha generado varias de mis películas de terror favoritas… pero no. Es solo el productor, así que en este caso el mérito de la serie se lo lleva el guionista Tony Basgallop (Inside me). Pese a ello, el universo característico de Shyamalan y también el del terror construido en los últimos años, está más que presente en este relato compuesto de 13 capítulos.

Si son amantes del terror, del suspenso y del thriller psicológico, véanla y vuelvan a leer este artículo después, porque spoilers de seguro habrá. Si no, pueden entretenerse un momento con este análisis de una serie que probablemente nunca van a ver, ya que supone un estrés emocional demasiado alto.

Servant: un terror que habíamos perdido

El primer capítulo logra instalarse de manera contundente y te atrapa desde un comienzo. Comenzamos con la llegada de Leanne (Nell Tiger Free, Myrcella en “Juego de Tronos” que está irreconocible), la nueva niñera que contratan Dorothy (Lauren Ambrose) y Sean (Toby Kebbell). Una trama bastante tradicional pero que, como toda producción de Shyamalan, rápidamente comienza a torcerse para dar paso al horror que tanto lo caracteriza.

Nos enteramos de que el niño en realidad está muerto y que, para superar el shock emocional que supuso esa pérdida, su psicóloga le entregó a Dorothy un muñeco (uno creepy que podría fácilmente convertir la serie en la nueva propuesta de Chucky). Dorothy trata al muñeco como si fuera real, como si fuera su hijo Jericho (yep, ese es el nombre del niño), pero la cosa se empieza a poner medio extraña cuando observamos que la niñera hace exactamente lo mismo. 

(Izq.) Nell Tiger Free como Leanne. (Der.) Nell Tiger Free como Myrcella en Game of Thrones

El final del primer capítulo nos sitúa en esa encrucijada de confusión entre lo real y ficcional, entre el límite difuso de la construcción psicológica de un entorno y la realidad fáctica que rodea a esos personajes. Se rememora, por unos segundos, aquel recurso clásico utilizado por Shyamalan en sus primeras películas. En los últimos instantes del primer episodio, se crea una especie de desconcierto cuando vemos que ahora hay un niño real en el mismo lugar en donde antes había un muñeco. 

¿Quién es ese niño? ¿Fueron las mujeres las que robaron un niño de verdad y reemplazaron el muñeco? ¿O fue Sean el que construyó esa realidad ficticia y el niño en realidad siempre estuvo vivo? Estas son las primeras interrogantes que comienzan a abrirse, y la verdad es que finalmente ninguna de las dos es correcta.

“Servant” no es una serie obvia. Cada capítulo va profundizando en ese universo original que nos propone y es imposible predecir su final, que si bien no es radical ni extremadamente contundente, cumple de manera eficiente su función. No es una serie perfecta, pero su inicio es fuerte y revela una serie en donde cada detalle estético es minucioso, obsesivo y extremadamente eficiente en la construcción del mundo de sus personajes.

Apple TV Plus' Servant trailer shows that creepy baby doll's ...
Jericho en su versión de muñeco creepy

“Servant” y el terror tradicional

En términos formales “Servant” cumple con todos los requisitos del género. Se construye a base del suspense por medio de juegos de cámara que constantemente hacen referencia a aquellos espacios fuera de campo que el ojo del espectador no logra ver. La música de manera sistemática va agregando tensión incluso en los momentos más inocentes. Y la construcción de los personajes se sostiene sobre esa base de incógnita en donde nunca logramos saber del todo los secretos que esconden esos rostros. 

Por otro lado, cabe mencionar que los personajes no son planos, están construidos por capas y capas que cambian nuestra percepción de ellos a cada minuto que avanza la serie. Leanne, la villana, se comienza a humanizar de una manera en la que hacia el final se gana por completo la empatía del espectador. Dorothy da vida a todas esas contradicciones que se edifican alrededor del rol de madre, mujer, esposa y profesional. Y Sean fluctúa constantemente entre esa imagen del personaje masculino tradicional, apático y egoísta y el de ser humano profundamente servicial que se empeña en cuidar a todos en su entorno. 

Servant de Apple TV+: Final explicado

En “Servant” nada es lo que parece y eso permite que el momento cúlmine de la serie, la instancia revelación en que se explican las circunstancias de la muerte de Jericho, esté plagado de contradicciones. La forma en la que la serie retrata el horror es profundo, visceral y completamente realista, porque aquella escena la hemos visto todos en las noticias, de la boca de algún conocido, o incluso en nuestro propios traumas familiares.

Y al igual que en la vida real, la serie te deja con esa interrogante imposible que se genera siempre en nuestra contingencia: ¿De quién es la culpa? ¿Existe un culpable en esta situación? ¿Y por qué siempre culpamos a la madre? Las mismas escenas que acompañan a esta gran revelación ahondan en estas preguntas, y es así cómo Leanne se vuelve la manifestación de todas nuestras contradicciones en el tiempo diegético de la narración. 

¿Podemos culpar a una madre que olvida a su hijo en el auto? ¿Podemos culpar al padre por no haber estado? ¿De quién es finalmente la responsablidad? ¿Es suficiente el arrepentimiento para perdonar un hecho así? El final de temporada te deja con estas preguntas y con la carga inexplicable que implica reconocer un hecho que muchas veces hemos leído en las noticias retratado a la perfección en una ficción. 

Emmy spotlight: Lauren Ambrose (Servant) deserves recognition ...

El nuevo terror de los años 2000′

“Servant” ahonda en ese nuevo terror psicológico, que ya hace algunos años ha estado monopolizando la escena del terror en el medio audiovisual. Si en los años 80’/90′ vimos un auge de películas slasher en donde las historias rondaban en torno a un desconocido que llega a atacar a sus protagonistas sin ningún incentivo más que el de causar horror, ahora vemos una proliferación de historias en donde el horror verdadero reside en la mente de sus personajes. 

Películas como “The Babadook”, “Hereditary”, “Midsommar”, “Get Out”, “Goodnight Mommy”, “The Invitation”, “The Witch” e incluso “It Follows” hacen alusión a esa fragilidad mental de sus personajes a medida que se construye el horror. Todas estas películas tienen en común esa necesidad de ahondar en un nuevo tipo de terror, recuperando también la herencia de clásicos del pasado.

Pareciera ser una época en la que se vuelve a citar “Psicosis” de Hitchcock o “El Resplandor” de Kubrick, porque se regresa a esa incógnita de la mente humana como centro del suspenso y del terror. 

(Izq.) Mike Myers “Halloween”, (Der.) “The Babadook”

Al igual que en estas películas, “Servant” nos muestra un mundo en el cual el entorno comienza a construirse con los parámetros del balance psicológico de sus personajes. La importancia de la casa y del hogar como espacio desconocido se recalca con cada una de las secuencias y si bien no es tan radical ni tan clara como algunas de sus antecesoras en otorgarle una personalidad propia y única a un objeto inanimado (como en “La Maldición de Hill House” o “American Horror Story” en su primera temporada), la serie sí logra dar cuenta de una investigación en torno a ello. 

Las mismas recetas de cocina que va elaborando Sean parecen ser un presagio de lo que está por venir. Cada plato, delicadamente presentado y elaborado, contiene parte de la metáfora de ese proceso de pérdida que los personajes están viviendo. El hecho de que la gran mayoría de sus recetas sean con seres marinos, viscosos o grillos, otorga información acerca de la mente de sus personajes. No solo Sean que las cocina, sino Leanne que las prueba y parece entender en profundidad el cálculo interno elaborado por su contraparte para acentuar y proporcionar sabores. 

Behind the Scenes Look at Apple TV+ Show 'Servant' Explores How ...

Pero comienza a pasar eso con la serie: los detalles son más interesantes que su narrativa general. Los giros en su historia no son lo suficientemente radicales como para lograr sostener los 10 capítulos que ofrece la primera temporada, pero la serie zafa con la introducción de elementos específicos que se vuelven más interesantes que su propia narrativa.

Las recetas, la cocina, el uso de mecanismos multimediales en donde se experimenta con el terror a través de una pantalla dentro de otra pantalla. Si bien son recursos que quedan a medias y no se logran concretar del todo, dan cuenta de esta nueva investigación por un terror distinto, que refleja otros horrores y miedos. Y si bien a mi gusto la serie debería haber tenido una sola temporada y haber dejado de lado todos esos capítulos que impedían el avance de la trama, lo cierto es que “Servant” ofrece otras interrogantes en torno al género de suspenso y terror que se vuelven atractivas. 

En esta serie aparecen: el trauma psicológico de la madre (“The Babadook”), la muerte y la  pérdida (“Hereditary”), los cultos satánicos (“The Invitation”) y la simbología y metáfora en elementos cotidianos (“It Follows”). Pero aparecen esbozados, como pequeñas muestras de algo que podría ser muchísimo más profundo e interesante.

Servant" Rain (TV Episode 2019) - IMDb

Dónde queda “Servant” en el panorama actual…

Si tomamos el mundo audiovisual como un fiel reflejo de lo que sucede en la sociedad, podemos ver que detrás de ese auge de películas slashers y filmes post apocalípticos de zombies había un mundo desconfiado. Un mundo que encontró el peligro en donde menos lo esperaba después de una Segunda Guerra Mundial, después de una realidad plagada de tensiones políticas entre estados soberanos y sobre todo después de un 11 de septiembre del 2001.

Ahora las protagonistas son las casas, espacios cotidianos que se vuelven inseguros pero desde la sutileza de la psicología. Ahora el tema es la pérdida y el desgarro emocional que genera en sus personajes. Y la verdad es que “Servant” no se escapa de esta reflexión. Intenta instalarse dentro de esta lista de nuevos horrores y, honestamente, es en gran parte exitosa al hacerlo, aunque tenga sus falencias. 

Lo que abren todas estas nuevas producciones, es la interrogante en torno a ese horror contenido en nosotros, en nuestras mentes, en el trauma y en la manera de relacionarnos con él. Podemos ver una fijación por la temática de la pérdida y una extraña manera de incorporar sectas y cultos en narrativas que inicialmente no arrojan ese universo particular.

Los puntos en común entre todas estas producciones son innegables, y eso nos arroja una nueva pregunta, la más importante: qué dice esto de nuestro mundo actual.

Anto Aldea

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