Reseña | “El diablo a todas horas”: Una reflexión sobre la ausencia de Dios, la tragedia y la muerte

 Reseña | “El diablo a todas horas”: Una reflexión sobre la ausencia de Dios, la tragedia y la muerte

“El diablo a todas horas”, la nueva apuesta de Netflix a cargo de Antonio Campos (Afterschool, 2008) y basada en la novela del escritor estadounidense Donald Ray Pollock, es, en esencia, una película de terror sin demonios ni fantasmas. 

La película, y así también la novela, nos muestra un Estados Unidos del interior a finales del siglo XX, que a través de diferentes historias ahonda en la existencia de la tragedia, la muerte y la pérdida bajo el amparo de una devota fe religiosa y un Dios que brilla por su ausencia.

No leí la novela, siendo franca, pero basándome en la cinta y en lo que investigué acerca de ella, se puede decir que es un agregado al largo listado de producciones que hacen hincapié en la dinámica social del lado sureño de Estados Unidos. Una especie de gran apartado en la literatura norteamericana antes mostrado por “Of mice and men”, “Fences”, “Death of a Salesman”, “Streetcar named desire”, “The Help” y tantas otras manifestaciones artísticas.

Donald Ray Pollock y, por ende, Antonio Campos, se adentran en una temática sensible. La particularidad de esta historia recae precisamente en esa visión trágica de la fe, de la peligrosidad de la ceguera asociada a ella y de la verdadera soledad del mundo terrenal de sus protagonistas. 

La historia y sus personajes

La historia de “El diablo a todas horas” es relativamente simple: una serie de acontecimientos trágicos que ligan a familias diferentes en diversos momentos de sus vidas. La línea o cause central es Arvin Russell, interpretado por Tom Holland, y su propio desarrollo como individuo a partir de sus traumas de infancia y su consecuente adolescencia.

Lo interesante es que bajo toda la tragedia y muerte, yace una constante referencia a la fe, la religión y Dios. Son muchas las interpretaciones que se pueden dar con respecto al mensaje que la trama busca entregar de estos tópicos sociales, pero la sensación inequívoca que deja es siempre la del horror

El diablo a todas horas es la próxima película de suspenso de Netflix |  Vogue México y Latinoamérica

Todo se transmite porque la historia y sus personajes son sólidos, cosa que suele ocurrir cuando hay una buena novela por detrás. Cuando sucede, la preocupación de perfilar personajes, ahondar en ellos y buscar sus particularidades desaparecen. El material está de antemano y es por eso que la contundencia de la historia hace que la película de por sí ya sea interesante y particular.

Lo que destaca de manera individual en “El diablo a todas horas” son sus actuaciones, en donde tanto Tom Holland y Robert Pattinson se lucen en sus roles. Pattinson demuestra una vez más su versatilidad, sobre todo considerando que ha estado en prácticamente todas las grandes producciones de los últimos años. Y Tom Holland se desprende de cualquier tipo de prejuicio asociado a su rol de Peter Parker y se instala a la altura de cualquiera de sus coprotagonistas. 

Lanzan tráiler de "El diablo a todas horas", con Robert Pattinson y Tom  Holland

La música también aporta desde su rubro a la creación de atmósfera de la película, siendo fundamental en la creación del universo de esta. Desde el comienzo agrega tensión a la película y es la encargada de convertir el filme en una especie de película de terror sin los elementos fantásticos característicos del género. Hay suspenso sonoro y el diálogo con las imágenes tiene como resultado un horror extremadamente único.

Carne y religión

Entré a ver la película sin ninguna expectativa, sin siquiera saber la trama y sin haber visto ningún trailer. De inmediato el diálogo que propone entre la fe y los diferentes sucesos que van aconteciendo me llamó la atención. Casi como si la esperanza y creencia de los mismos personajes fuera la encargada de arrastrar toda la muerte y tragedia. Casi como si la fe en Dios estuviera maldita.

El nombre, en ese sentido, no puede ser más acertado. “El diablo a todas horas” nos muestra la presencia constante del mal y la tragedia en la humanidad. Y la desesperanza está en el intento constante de sus protagonistas por salir de ella. 

El diablo a todas horas': todo lo que sabemos de la ambiciosa película de  Netflix que ha unido a Robert Pattinson y Tom Holland | Vogue España

Todo se vuelve relativo. El bien y el mal en esta historia no existen. Relativiza a tal punto el dolor, la muerte y la pérdida que el espectador empatiza con aquello que es inimaginable. Y esa misma empatía va fluctuando constantemente con el desarrollo de la película. 

A medida que transcurre la trama, un referente constante que se me venía a la cabeza es la novela “Carne y Jacintos” del autor chileno Antonio Gil Íñiguez, lo más cercano a esta historia que he leído. Al igual que la cinta, la novela basada en una investigación real de Antonio Gil, traza paralelos entre el primer escándalo de pedofilia de la Iglesia Católica en un Santiago del año 1905 y las muertes arrastradas por las manifestaciones a raíz del alza en el impuesto a la carne ese mismo año. Carne, muerte y fe se mezclan para dar cuenta del horror de una época y de una realidad, exactamente igual que en la novela de Donald Ray Pollock.

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Todos nacimos en EEUU

Saco a luz este referente porque me parece importante encontrar un símil en nuestro país: Chile. Es algo único de nuestra generación a nivel mundial sentir que, de alguna manera u otra, todos nacimos y fuimos criados en EEUU. Reconocemos la cultura, los sucesos históricos, los personajes muchas veces sin siquiera haber pisado el territorio. 

Sabemos que el retrato de “El diablo a todas horas” del sur de Estados Unidos es certero. Lo sabemos por los acentos, los paisajes y las historias y la verdad es la gran mayoría nunca en la vida ha pisado el sur de Estados Unidos. 

El diablo a todas horas': el absurdo y la realidad en una película gris de  Netflix | Reporte Indigo

Es un fenómeno relacionado netamente con la expansión que ha tenido la industria cinematográfica estadounidense, de la misma manera que tenemos nociones de cómo son algunas ciudades tales como París, Berlín o Londres, por dar algunos ejemplos, sin nunca haberlas visitados. Son realidades que se nos presentan a través de una pantalla y podemos experimentarlas como propias. Una especie de crianza y turismo virtual. De expansión cultural.

Y en ese sentido “Carne y Jacintos”, es relevante porque nos habla de lo mismo que “El diablo a todas horas”. Nos muestra la peligrosidad de esa fe ciega, de la oscuridad y maldad a veces intrínseca en el ser humano, pero lo hace desde nuestra historia y nuestra propia realidad.

Conclusiones…

“El diablo a todas horas” es una cinta que sorprende en el buen sentido. Hace reflexionar, hace sentir y maravilla con varias de sus escenas. El mérito de Antonio Campos está en el impacto visual de ciertos planos, del manejo del tempo escénico en varios momentos de la historia y en el calibre de sus imágenes y el sonido. Son herramientas audiovisuales que pasan desapercibidas a ratos, pero que construyen de manera sólida y constante la narrativa.

Volviendo a la supremacía estadounidense, es una película que se siente universal. Ese Estados Unidos del interior que todos conocemos por el cine, se vuelve relevante. Porque la historia no solo nos esta hablando de eso, nos esta hablando sobre la esencia del ser humano.

De su vulnerabilidad.

De su maldad.

De sus valores.

Y nos está hablando, finalmente, de una manera de construir la sociedad.

Anto Aldea

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