Reseña| ‘Anna’, un inocuo refrito de la femme fatale

 Reseña| ‘Anna’, un inocuo refrito de la femme fatale

Bajo la dirección del renombrado director francés Luc Besson llega (algo tarde) Anna, un filme que, se esperaba, fuese el regreso triunfal de quien nos entregó obras magnánimas del séptimo arte como Leon, the professional o El quinto elemento, pero tristemente aquella espera seguirá su curso, porque la frase “más de lo mismo” nutre esta película de “acción”.

Anna relata el secreto de la hermosa Anna Poliatova (Sasha Luss), quien a través de su excelsa agilidad, audacia y grandes habilidades con las armas, manifiesta su conocimiento como asesina a sueldo y seducción, especialmente por sus trabajos bajo el manto de agente encubierta de una de las naciones más temidas del orbe: Rusia.

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¿Por qué solo queda en eso y no aspira a más? Pues, como diría nuestro querido George Harrison, “esto ya se ha visto”. La película tiene un guion y personajes similares a “Nikita”, del mismo director, teniendo como principal diferencia la localización, que aborda las zonas de Rusia y el Este de Europa. Y, exacto… esa es la gran diferencia. Nada más.

La premisa del largometraje se entrelaza con notorias similitudes a lo que hemos podido ver en distintas cintas de Besson: Una mujer extraordinaria y aguerrida pero con una catártico pasado tormentoso como Lucy; una personalidad introvertida, con una soberbia descomunal, símil de Laureline (Valerian); o también, para ampliar aún más este razonamiento, Anna es un retruécano cinematográfico a Leelo y Mathilda.

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Leon y Mathilda en Leon, El profesional.

El reparto, a pesar de su gran calidad, no destaca ni tiene momentos brillantes, este incluye nombres como Cillian Murphy (Peaky Blinders) y Luke Evans (Drácula). No obstante, los dos papeles que mejor hacen su trabajo son la protagonista, Anna (Sasha Luss), y su mentora Olga, interpretada por la incombustible Helen Mirren.

La cinta tiene algunos problemas graves -que igualmente se han venido reiterando desde las últimas direcciones del francés-, pero ninguno tan grande como la confusa línea temporal que construye la historia. Durante las casi dos horas de película hay una cantidad de saltos hacia el pasado y hacia adelante en el tiempo, que no hacen más que aturullar la trama; además -gran K.O. a producción- la alta tecnología que posee la KGB durante plena guerra fría solo hace perder realismo a la historia.

En cuanto a acción, la escena más visualmente atractiva se puede ver en el tráiler, por lo que no tiene mucho más que ofrecer en ese aspecto. Es lamentable, sabiendo que Luc Besson siempre se destacó por saber dirigir escenas repletas de acción sin verse atiborradas de planos en movimiento, travellings exagerados ni situaciones absurdas dignas de Michael Bay y Zack Snyder.

Anna no es una novedad, es más de lo mismo, aun cuando no es una condición sine qua non que busque serlo. Aunque puede llegar a ser interesante si es que no viste Nikita u otra cinta de mejor calibre con el esquema de la femme fatale.

Felipe Gutiérrez

Alcohólico, hechicero, supervillano.

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