Reseña| “1917”: Beligerante, vertiginosa y sincera

 Reseña| “1917”: Beligerante, vertiginosa y sincera

(center) George MacKay as Schofield in 1917, co-written and directed by Sam Mendes.

¿Por qué ‘1917’ le ganó a todos? Esa es la primera inquietud que uno se puede hacer frente a su, para algunos, inexplicable éxito.

Durante la ceremonia nº 77 de los Golden Globe, los premios de Mejor película (Drama) y Mejor director fueron para 1917’ del británico Sam Mendes (American Beauty), cinta del género épico/guerra y thriller, creando una ola de comentarios sobre las razones de por qué una casi desconocida película logra la cima del estatus hollywoodense.

Para muchos espectadores y críticos fuera de la zona norteamericana, estos galardones significaron una sorpresa pues, por una parte, se posicionó por encima de producciones más reconocidas por el público como lo son ‘Joker’ (Mejor actor y Mejor banda sonora), ‘The Irishman’ o ‘Once Upon a Time… In Hollywood’ (Mejor guion, Mejor actor de reparto por Bran Pitt y Mejor película comedia o musical); y por otra, la película aún no había estrenado en la mayoría del mercado cinematográfico internacional, las únicas opiniones eran las de expertos estadounidenses.

Muy poco se sabía del filme salvo su contexto histórico (Primera Guerra Mundial), la aparición de actores como Colin Firth (The King’s Speech, la saga Kingsman), Andrew Scott (Sherlock, Fleabag) y Benedict Cumberbatch (Código Enigma, Dr. Strange) y que se había rodado simulando un solo plano secuencia, similar al utilizado en ‘Birdman’ del mexicano Alejandro González Iñárritu.

Tenía muchas expectativas de este largometraje. Desde que salió el tráiler en octubre del 2019, me pareció interesante. No soy fanática de las películas bélicas (Dunkirk me aburrió enormemente), pero dicha fascinación surgía por una película llamada ‘Testament of Youth’ de James Kent, basada en el libro de la activista feminista y pacifista Vera Brittain (y una de mis cintas favoritas del 2014 y que recomiendo con ahínco revisar luego de ver el proyecto de Sam Mendes), donde la autora narra sus experiencias como enfermera durante la primera guerra mundial y el dolor por la muerte de su hermano, su prometido y un amigo, mientras cumplían deberes como soldados, durante el mencionado conflicto bélico. Considerando estos aspectos y, sin duda, luego de haber ganado dos Golden Globe, acrecentaron la expectación y curiosidad.

La historia, basada en relatos del abuelo paterno de Sam Mendes, Alfred, cuenta la travesía de dos soldado, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), para entregar un mensaje donde se advierte que Alemania planea una emboscada que acabará con la vida de 1600 soldados, entre ellos el hermano de uno de los protagonistas. La trama no parece espectacular y no digamos que el cine es un medio que se destaque por la originalidad en sus tramas, sino que lo importante es cómo cuenta sus historias y en este sentido es que ‘1917’ hace un trabajo impresionante.

El primer aspecto sobresaliente de esta cinta es el guion, pues durante la película el espectador tiene muy poco tiempo para relacionarse con estos soldados y menos con el resto del reparto, elemento que conduce al guion a plantear muy bien quiénes son estos personajes, sus objetivos y a lo que se están enfrentado a medida que los acompañamos en su viaje. Son las pequeñas conversaciones, manierismos, gestos y situaciones lo que permite que estos protagonistas pasen de ser dos completos extraños a sujetos por los cuales genuinamente sientes preocupación. 

Sam Mendes, en sus entrevistas, cuenta que la elaboración del guion se remonta al 2017, cuando comienza a buscar, leer y bosquejar el manuscrito, que ya para febrero de 2018 contaba con 20 páginas. Para continuar con la producción del libreto, recurrió a Krysty Wilson-Cairns, una escritora escocesa con quien colaboró en la serie ‘Penny Dreadful’ y que llegó hasta el Imperial War Museum en Londres donde leyó diarios, cartas y realizó un trabajo exhaustivo de investigación y análisis que pudiese ser integrado al guion con el fin de ser históricamente correcto. No solo eso, el libreto técnico también fue elaborado de tal manera que contuviera cada coreografía, movimiento, plano, etcétera; con el objetivo de que el resultado final, es decir, ese aparente único plano continuo, se percibiera lícito y limpio.

Finalmente y en relación con lo anterior, tenemos el ya comentado (con vehemencia, porque es hermoso) esa simulada única toma secuencial como lenguaje visual. Acompañado en la fotografía y cinematografía por el galardonado Roger Deakins (Blade Runner 2049) y en el montaje por Lee Smith (La trilogía de Batman de Nolan), Mendes construyó esta cinta como un viaje en contrarreloj llena de catarsis. El director argumenta en varios medios que el efecto de urgencia e inquietud no se hubiera logrado sin realización de un plano secuencia único, convirtiéndose en un elemento clave para la ejecución de la historia.

(from left) Dean-Charles Chapman, director/co-writer Sam Mendes and George MacKay on the set of 1917.

Mendes, sin duda, lo logró con creces; la cinematografía y el guion se incorporan maravillosamente, a tal punto, que no puedes despegarte de la pantalla, no te quieres perder nada de lo que allí acontece. Ese sentimiento de urgencia vertiginosa, el estrés y frustración se logran transmitir gracias al gran elenco excelentemente coreografiado, los ángulos, encuadres, incluso los momentos en los que la cámara se desenfoca; incluso, en los instantes donde la audiencia puede descansar pero con una indescriptible prudencia.

Ahora bien, sí hay elementos que en momentos no logran destacar muy bien, por ejemplo la banda sonora compuesta por Thomas Newman (The Battle of Midway), que se ve un tanto eclipsada por el desarrollo técnico. Por otro lado, a pesar de que el desenfoque de la cámara, en general, se incorpora como parte de la narración, tiende a volverse un poco agotador, muchas veces puedes percatarte de que es simplemente un desenfoque por falta de soporte y no parte del lenguaje visual que configura el filme.

‘1917’ es una cinta que se disfruta mucho en el cine (entre menos distracciones, mejor), con una historia sencilla y coherente (no, no es “plana”, los guiones no son “planos” o “aburridos”, esas categorías son absurdas), que está exquisitamente integrada a su cinematografía. Se merece los galardones que obtuvo y que posiblemente obtendrá en las próximas ceremonias de premiaciones a lo mejor del cine. 

La Máquina Medio

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