Espora es un proyecto musical nacional encabezado por el músico chileno Camilo Morales, quien está a cargo de la guitarra, percusiones y voz que, además, debutó junto a Espora, su proyecto personal, durante 2020, acumulando años y kilómetros viajados junto a diversos artistas nacionales.

Exintegrante de la banda del músico Manuel García, Camilo Morales trabajó también junto a músicos como Nano Stern, Gepe y Camila Moreno, liderando actualmente su propio viaje musical, contando con el apoyo y la producción musical de quien fuera su compañero de banda, el guitarrista y compositor Diego Álvarez, músico de la banda Alejandría y también exmiembro de La Mecánica Popular.

Espora está concebido como un proyecto de autor, desarrollado en colaboración y en conjunto a otros artistas. “Nahual” fue su primer trabajo y “Cántaro Azul”, su single anterior que contó también con un video y que fue editado a fines del 2020. Por lo tanto, “Garúa” es su más reciente entrega musical. 

En “Garúa” participan Diego Álvarez en guitarra acústica de metal, guitarra eléctrica y programaciones, mientras que la música Cristol Cleaton integra su participación en el corno. Es una canción íntima que, en palabras de Camilo, “busca retratar el ambiente donde todos nos refugiamos y nos permitimos ser vulnerables”.

Basada en la guitarra, la pieza indaga paisajes entre el folclore y el rock electrónico, tomando el corno como un instrumento que refuerza la emocionalidad. La letra de “Garúa” habla sobre el desapego en las relaciones humanas, el tema es una invitación a no retener, a soltar desde el amor y el respeto, como dice la letra de la canción: “Suelto las sombras, te veo brillar”.

“Toda la canción fluyó bastante rápido, fue compuesta solo con la guitarra. Se la compartí a Diego Álvarez (productor), ya que yo estaba muy contento con el resultado. Diego se motivó con la canción y quiso trabajar de inmediato en ella, haciendo el arreglo”, cuenta Camilo, adelantando sobre este nuevo tema de su proyecto, una pieza transparente, orgánica y de raíz, que al igual que la garúa, el fenómeno natural que bautiza el tema, humedece, junto a la neblina, las calles y el alma.