Nuestra capital no es París, ni Londres o Nueva York, pero sí ha inspirado a diversos autores nacionales a ambientar sus libros en sus barrios. Y es que las callecitas de Santiago tienen ese no sé qué, algo que se puede oler, escuchar, y por supuesto, leer.

Por eso para este Día del Libro, en La Máquina elaboramos una selección con 10 novelas donde el Gran Santiago no es solo el escenario de fondo, sino también un personaje más de la trama. En tiempos de cuarentena, cuando está claro que nos perderemos otro Día del Patrimonio, qué mejor que recorrer la ciudad a través de sus libros.

Martín Rivas (1862): Barrio Dieciocho

“Llegué a Santiago provinciano y Martín Rivas / salió a mi encuentro en el metro las gallinas…”, dice la memorable canción de Manuel García, un verdadero himno para las exiliados del sur y los nortinos patiperros que viajan a probar suerte a la gran capitale.

El libro de Alberto Blest Gana, primera novela en la historia de nuestras letras nacionales, sigue las andanzas de un joven nortino que llega al Santiago de 1850 y se hospeda en la mansión de la familia Dámaso ubicada en el Barrio Dieciocho (varias de esas mansiones todavía siguen en pie, para los que quieran pasar a tomar fotos). Además de su amorío con la aristocrática joven Leonor, la novela también nos presenta una completa radiografía de la sociedad santiaguina de mediados del siglo XIX.

La chica del Crillón (1935): Hotel Crillón

Libro de Joaquín Edwards Bello centrado en Teresa Iturrigorriaga, joven aristocrática quien vive en el Barrio Dieciocho de la década de 1930 (poco después, la clase alta migrará a los barrios de Matías Vicuña, como veremos más adelante). Luego de que su padre queda en la ruina tras un mal negocio, la familia debe trasladarse a un conventillo en la calle Romero.

No obstante, Teresa se esfuerza por mantener las apariencias, y frecuenta el Hotel Crillón, ubicado en calle Agustinas, lugar de reunión de la aristocracia santiaguina de la época. Lamentablemente el mítico hotel cerró hace años y hoy alberga a la multitienda Ripley. Si pasan a hacer algunas compras, se darán cuenta que las terminaciones de las escaleras y pasillos siguen siendo bastante finas y elegantes.

El Río (1962): el Mapocho

En este clásico de la literatura chilena, Alfredo Gómez Morel realizó un descarnado relato de su cruda infancia en la ribera del río Mapocho. Hijo no deseado de una prostituta, el pequeño Alfredo pasó su niñez por distintas casas correccionales donde fue violado por compañeros y curas. Huyó siendo apenas un niño, y vivió debajo de los puentes del Mapocho, se convirtió en un pelusa y se dedicó a delincuente en el hampa santiaguina.

Cuando creció, viajó fuera de Chile y se dedicó a lanza internacional, operando en bandas criminales de Argentina, México, Colombia, Haití, entre otros países. De vuelta en Chile, volvieron a detenerlo. Estando en la cárcel, en Valparaíso, movido por su siquiatra, plasmó por escrito su vida, dando como resultado El Río. Escrita en coa, y con un lacónico lenguaje, la novela alcanzó tal éxito que fue reedita en 1974 con prólogo de Pablo Neruda, quien la calificó como un “clásico de la miseria”.

Heredia detective (1987): Barrio Franklin

El escritor Ramón Díz Eterovic saltó a la fama en 1987 con la publicación de La ciudad está triste, primera novela de su extensa saga sobre el detective Ernesto Heredia, personaje que protagonizaría más de una docena de novelas recorriendo los barrios bohemios de Santiago, siendo el más recurrente el barrio Franklin. Como en toda novela negra, la ciudad se muestra como abrazadora, decadente, atrapante y enigmática.

Tal éxito tuvo su personaje, que contó con una adaptación al cómic e incluso a la pantalla chica, con Claudio Arredondo interpretando a Heredia en la serie de TVN Heredia y Asociados.

Mala Onda (1991): El barrio alto

Una de las novelas más famosas de Alberto Fuguet. En su momento fue calificada por la crítica como una bazofia, hoy es todo un clásico de la literatura chilena. La novela sigue las andanzas de Matías Vicuña, un acomodado adolescente de 17 años, alumno de tercero medio de un colegio ABC1, y la versión criolla de Holden Caufield. Bilingüe, pero mal estudiante, Matías dedica su tiempo a drogarse, beber, y tener sexo con cuanta pelolais le surge en el camino.

Bastante autocompasivo, reflexivo y amargado, como buen adolescente, el protagonista nos narra una hábil radiografía del “Paltolandia” (palabra ochentera para referirse a la zona nororiente) de 1980. El bowling de Apoquindo, los centros comerciales de Providencia, e innumerables discos para gente rica, pero también el Cerro San Cristóbal, el Club La Unión, y un accidentado paso por una conflictiva manifestación en la Alameda en la antesala del plebiscito del ´80, están entre los hitos que visita Matías.

Mapocho (2002): Un recorrido por el espacio y tiempo de Santiago

“La Rucia nació maldita, la escupieron y fue a dar al fin del mundo, al sur de todo. Necesita sacarse las torsiones de una relación incestuosa: a su hermano, el Indio, de la cabeza. La Rucia busca desesperada su barrio porque solo desde allí puede contar su relato. Algo recuerda de Santiago, de los alrededores del río Mapocho, pero le cuesta ubicarse y narrar su historia, que está atravesada por la de Chile”.

Lo anterior es parte de la contraportada de Mapocho, novela debut de la actriz y guionista de telenovelas Nona Fernández. En ella, la autora recorre episodios de nuestra historia urbana como la construcción del Puente Cal y Canto, el empalamiento de la cabeza de Lautaro en la Plaza de Armas, o un simple recorrido por hitos como la Virgen del San Cristóbal (verdadera musa de las letras chilenas, que sólo en este listado se repite en varios libros). Un libro alabado por la crítica, y prácticamente un clásico a estas alturas. En palabras de la académica Bernardita Bolumburu: «Nuestra historia desmitificada a partir de un eje simbólico esencial: el río Mapocho».

El Zanjón de la Aguada (2003): San Miguel

Pedro Lemebel recopila 50 de sus crónicas en este libro. Entre ellas, relata su nacimiento e infancia en una población callampa ubicada en el zanjón que da nombre al libro, en la comuna de San Miguel. Ambiente donde debió compartir con delincuentes de poca monta que, a pesar de todo, tenían su ética, como describió Gómez Morel cuatro décadas atrás.

Fiel a su comunismo, homosexualidad, y resentimiento social, el autor narra diversos hitos de los últimos 30 años a lo largo de sus crónicas, así como las transformaciones que experimentó Santiago en ese tiempo. Entre sus páginas narra la inauguración del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, el nacimiento del “Sanhattan” en el Barrio Alto, el muralismo santiaguino y el traslado de la Feria del Libro del Parque Forestal a la Estación Mapocho, entre muchos otros hitos.

Synco (2008): Santiago retrofuturista

La clásica novela de ciencia ficción de Jorge Baradit, nos muestra unos años ´70 alternativos, donde Pinochet abortó el golpe de Estado, Allende se mantuvo en el gobierno y logró completar la obra maestra de la Unidad Popular: el proyecto Synco, Sistema de Información y Control, el cual convirtió a Santiago en el silicon valley de Sudamérica. Una aparente utopía socialista y cibernética. “Ciber-bolivarismo” en palabras de los personeros de gobierno.

Esta ucronía sigue las aventuras de una joven llamada Martina, quien vuelve a Chile desde Venezuela para ser testigo de cómo ha cambiado su país. Una versión cibernética de La Moneda y el cerro San Cristóbal, miles de cables y pantallas por todos lados, así como distintos hitos de la ciudad forman parte de su travesía.

Formas de volver a casa (2011): Maipú

Uno de los escritores más connotados de su generación. Alejandro Zambra no se anda con rodeos y nos cuenta una novela semiautobiográfica, donde el protagonista también es maipucino, egresado del Instituto Nacional, y profesor de lenguaje.

Su prosa, marcada por la nostalgia, la melancolía y el pesimismo, nos muestra su infancia en Maipú, recreando hábilmente el barrio donde creció, en las cercanías de la plaza. Estamos en los años ´70, época en que floreció la comuna, al alero de la Dictadura, la cual bautizó las noveles calles con puros nombres de fantasía, entre ellos “Aladino”, nombre que terminó siendo el apodo del protagonista. Nombres de fantasía, en villas de fantasía, y muchas reflexiones al respecto. En un presente no mucho mejor, el protagonista vuelve al barrio donde creció, recorriendo la avenida Pajaritos y el icónico Templo Votivo de Maipú.

Logia (2014): Santiago patrimonial

Estamos ante El Código Da Vinci en versión chilena. Y al mismo tiempo una hábil parodia del género que hizo rico a Dan Brown. En esta novela, se siguen las aventuras de un escritor súper-ventas llamado Elías Miele (un alterego del autor, Francisco Ortega), quien se ve involucrado en una compleja trama de intrigas políticas e históricas, donde grupos masónicos y evangélicos se cruzan para encontrar el misterioso contenido de la Cuarta Carabela de Cristóbal Colón escondido, ni más ni menos, que en Santiago de Chile.

Entre los hitos por los que pasa esta novela, están la virgen del Cerro San Cristóbal, La Moneda y el Altar de la Patria, el Templo Votivo de Maipú, y la Iglesia del Perpetuo Socorro. Como buen thriller histórico, cuenta con un mapa en las primeras páginas, donde figuran algunos de estos lugares.

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