María Luisa Bombal, de pluma intensa

Nacida en Viña del Mar, a comienzos del siglo pasado, un 9 de junio de 1910 Maria Luisa Bombal Rubio se destacó desde temprana edad como una transgresora, directa y con alto sentido del querer vivir. Su rebeldía la llevó a cabo en su arte.

De pluma ferviente, Bombal exploró sus inquietudes artísticas a pesar de ser mirada con resquemor por la sociedad. Educada en el Colegio de las Monjas Francesas de la ciudad viñamarina, mantuvo siempre relaciones de conflicto con los círculos conservadores que la rodeaban. Muestra de aquello es que después de la muerte de su padre, Martín Bombal Videla, viajó a París donde encontraría su cauce definitivo: su amor por la literatura.

Ya en París, ingresó a la Universidad de Sorbona a estudiar Latín y Letras. En forma paralela, María Luisa se preparó en violín con Jacques Thibaud y en Teatro con Charles Dolan. Con esto Bombal demostraba, una vez más, su incesante deseo por aprender e independizarse de la estructura social determinada al servicio del hombre.

De regreso al país, María Luisa decidió dar por iniciada su carrera literaria con colaboraciones y trabajos periodísticos en revistas literarias. Ya en 1934, buscaría dar una concreción a sus trabajos, publicando su primera novela breve “La Última Niebla”, relato que rápidamente la haría reconocida en los circuitos literarios del país, pero que, al mismo tiempo, la haría destinataria de críticas por parte de escritores más conservadores que la consideraban demasiado “abstracta”, “sentimental” y que su literatura “carecía de realidad”.

A pesar de las críticas, Bombal siguió con ligada al mundo de las letras, publicando una serie de cuentos breves, lo que la llevó a publicar la novela La Amortajada, haciéndose merecedora del Premio Novela de la Municipalidad de Santiago.

María Luisa Bombal siempre expuso en sus obras un mundo interno, sincero y sin tapujos en decir en versos o narrativa lo que su mente y alma querían y sentían al momento de escribir. Siempre intensa, Bombal fue contra todos, pero sin ser avasalladora, sino que tejió sus críticas precisamente en su trabajo literario, tanto en sus novelas, cuentos como en sus colaboraciones en revistas.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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