Julio Rojas, autor de “Caso 63”: “En la segunda temporada hay una búsqueda sobre los orígenes tanto cinematográficos como literarios del tema de los viajes en el tiempo”

 Julio Rojas, autor de “Caso 63”: “En la segunda temporada hay una búsqueda sobre los orígenes tanto cinematográficos como literarios del tema de los viajes en el tiempo”

El creador de “Caso 63”, la audioserie chilena más exitosa a nivel global, Julio Rojas, conversó con La Máquina acerca de qué esperar en el segundo ciclo de la historia protagonizada por Antonia Zegers y Néstor Cantillana, su comodidad escribiendo audioseries y sus futuros proyectos como guionista.

¿Imaginaste el enorme éxito que iba a tener ‘Caso 63’?

No, para nada. Partamos de la base que uno nunca imagina éxitos, menos en Latinoamérica y menos como guionista chileno. Uno siempre tiene la sensación de que va a ser leído, escuchado o de alguna manera, consumido por un grupo de personas muy pequeño, en este caso, fanáticos de ciencia ficción, de cultura popular relacionada a viajes en el tiempo. Y de pronto, algo pasa y gente que no necesariamente es fanática de ciencia ficción empezó a conectar con la serie y eso me sorprendió realmente. Quizás porque habían temas subyacentes a la ciencia ficción, que conectaron con las audiencias, como el miedo hacia el futuro, el tema de la pandemia y la posibilidad de que esto dure más, y también una historia de amor, supongo. Quién sabe. Quién tiene la fórmula.

Has escrito también ‘Borrado’ y ‘Creepy Hunters’, ¿’Caso 63′ fue tu debut en las audioseries y en formato podcast?

Sí, exacto, fue mi debut y me gusta mucho. “Creepy Hunters” es otro formato, pero te has fijado que es un formato que permite imaginar mundos sin restricción de producción y eso, para un guionista, es territorio desconocido. ¿De verdad voy a hacer una película de espías del futuro en un aeropuerto o jóvenes que van en búsqueda de un monstruo en un cenote maya? Entonces es muy libre. Claro que hay limitaciones: el tiempo tiene que ser poco, porque supongo que la gente no puede escuchar dos horas continuamente una narrativa, porque quizás es un poco cansador. No lo sé, porque como lo digo no hay fórmulas.

¿Qué te ha parecido la recepción del público alrededor del mundo?

Estar frente a alguien, igual es muy extraño, porque yo por un challenge que hice, porque quería escribir una novela, hace tres años ahora, dije que iba a salirme seis meses de las redes sociales y nunca más volví. Entonces, no tengo muchas conexiones con las redes sociales y a veces me llega información. Pero sí me llegó a mi WhatsApp un mensaje que decía: “¿Tú eres el guionista de Caso 63?” y me llegó un número internacional y un código. Yo obviamente guglié ese código y era un plano en PDF del departamento de defensa, sobre una máquina del tiempo. Me pasan enviando información sobre planos de máquinas en el tiempo, gente que me hace dibujos de la línea o también me dicen: “Yo sé de dónde sacaste la información”. “¿De dónde sacaste la información, sensible del 2063?” Todo tipo de paranoias y todo tipo de situaciones extrañas, porque es un mundo también de ciencia ficción, al que mucha gente abraza con fervor.

¿Con qué se van a encontrar los auditores de Caso 63 en su segunda temporada?

Si en la primera temporada había una reflexión sobre el futuro y qué pasaría, en la segunda temporada es una indagación en el pasado, específicamente el año 2012, donde descubrimos las claves de por qué estamos ahora en esta situación y por qué se generó la primera historia. También hay una búsqueda sobre los orígenes tanto cinematográficos como literarios del tema de los viajes en el tiempo y está lleno de referencias de teorías en la cultura popular, en relación a eso. Así que creo que es una continuación no de otra historia, sino que es el complemento de un sistema donde era necesario la versión pasada, para comprender la primera temporada. Sigue la lógica de un loop temporal. Como “El fin de la eternidad” de Isaac Asimov, que también genera una historia de amor entre líneas de tiempo.

Julio Rojas, creador de Caso 63.

Al margen de Caso 63, ¿hay otros proyectos relacionados con la ciencia ficción u otros subgéneros que tengas en carpeta?

Estoy casi terminando de escribir una novela, que fue súper extraño porque la comencé hace un año, sobre alguien que quiere escapar de un metaverso. Se llama “Romper el metaverso” y es también una historia distópica sobre lo que viene. Terminé una serie de ciencia ficción que se llama “El refugio”, que es sobre una invasión extraterrestre y una familia que se encuentra en una cabaña, y que solamente la ve a través de las redes sociales. Estoy con varios apuntes de historias de ciencia ficción en formato de audioseries.

¿Te interesa abocarte en adelante a la realización de audioseries?

Sí, completamente. He hecho una especie de búsqueda y me gusta mucho este formato y la ciencia ficción en este formato. La combinación de ambas, así como genera libertades, también genera restricciones. Uno tiene que comprender qué historias de ciencia ficción funcionan de una manera tan mínima para que uno pueda generar una especie de inmersión en la historia, que no sea tan grande. No puedes hacer “Dune” en audioseries, sería extraño, porque “Dune” es demasiado audiovisual. Pero uno sí puede hacer situaciones que tengan que ver con historias mínimas. “Blade runner” podría ser más así.

A raíz del éxito que estás cosechando, ¿cómo sería posible que otros guionistas chilenos pudieran ingresar al mundo de las audioseries y apoyados por alguien como Spotify?

El formato permite que alguien que tenga una buena historia en el fondo de su disco duro, pueda decir: “Mira, esto puede ser una audioserie y puede tener un diseño de audioserie”. Porque hay muchas plataformas que pueden recibir ideas que son buenas y esta plataforma, como Spotify, puede contactarse con los guionistas y generarlas, lo cual era imposible antes que existiera. A veces tiene que existir algo para que alguien diga que es posible, que es posible hacer ciencia ficción desde Latinoamérica y es posible hacer audioseries de ficción desde Latinoamérica que tenga una especie de expansión, más allá de las fronteras de nuestro propio país. Es necesario que alguien abra la puerta, luego que esa persona se haga un poco al lado y siga la masa. Hay tanta posibilidad de hacer historias que siempre van a haber menos historias que espectadores.

Escucha “Caso 63” completo acá:

Pablo Carrasco

http://www.lamaquinamedio.com

Periodista que produce reseñas de la vida vistas a través del lente de una cámara de cine o tv. El mundo necesita más ficción y la ficción más respeto del mundo.

Post Relacionados