Opinión| Millaray Viera: su sorprendente y necesaria consolidación

 Opinión| Millaray Viera: su sorprendente y necesaria consolidación

Es sabida la necesidad de constantes cambios para la oxigenación y la transformación de las perspectivas y formas en las que determinada actividad se desarrolla, de ello la televisión no se escapa; constantemente se verá, sobre todo en este periodo de su existencia, sometida a cambios y la aparición de nuevos rostros que renueven la forma de comunicar y entretener, según sea el caso.

De esta dinámica, como se dijo, nada ni nadie se escapa y es por ello que, enmarcado en este mismo rumbo, se dio una sorpresiva aparición de un rostro que, si bien ya era reconocible por varios, no era especialmente una cara que era asiduo ver en permanencia en los diversos canales de televisión. Y que haya entrado de la forma que lo ha hecho.

Millaray explotó tras insólita comparación con Javiera Suárez

Hablamos de Millaray Viera (32), actriz, cantante y animadora que ha estado marcada por una constante y maciza relación con el mundo artístico, partiendo, lógicamente, por quien es su padre: el cantautor uruguayo Gervasio. Sin embargo, Millaray no se ha quedado con ser la “hija de”, sino que ha sabido capitalizar lo que en su momento fue una exposición casi natural, precisamente por lo anterior, teniendo una carrera de vaivenes pero que hoy -y pareciera ser que por mucho tiempo más- se perfila como una de las animadoras más solidas de la televisión.

Sus inicios en televisión se dieron siendo ella aún muy joven, en el icónico programa de Canal 13 “Nace una Estrella” (2000), en el cual cantaría la canción más famosa de su padre, Gervasio, “Con una pala y un sombrero”, la cual, gracias a la tecnología, le permitió cantarla a dúo con su padre.

Lo mismo ocurrió para la Teletón del año 2000, cuando se le rindió homenaje al artista latinoamericano junto a la cálida voz de Viera.

En parte gracias a esta aparición comenzó una ascendente carrera televisa, la cual la llevó, al año siguiente, a ser la animadora del también clásico programa juvenil Música Libre, en el excanal católico junto a Matías Vega. Dos años después, ficharía con la agencia de modelaje Elite Model Chile y el canal de televisión Vía X, lugar en que incursionó por dos años como animadora. Luego, y en un giro de lo que había hecho hasta ese entonces, es enrolada en el proyecto del musical del Mago de Oz, obra en la que interpretaría a Dorothy, siendo éxito en taquilla.

De ahí en más la carrera de Millaray estuvo marcada por su todavía más estrecha relación con la música y las artes. Tras regresar de su formación en la British Royal School, emprendería vuelo hacia México, ya siendo madre de Julieta, su hija junto al ex vocalista de Los Bunkers, Álvaro López.

En tierras aztecas condujo un noticiario musical del canal Ritmoson Latino, perteneciente a la gran cadena Televisa. Paralelamente a esta labor, estudiaría Licenciatura en Ejecución Musical con mención en Piano. En el mismo camino de las artes, debutaría en la película mexicana “En la Orilla“, cinta en la cual interpretaría el rol protagónico y además compondría y cantaría el tema principal.

Ya de regreso en Chile, incursionaría nuevamente en los musicales, actuando en la obra Blancanieves junto a Augusto Schuster, Juan Falcón y Lorene Prieto, entre otros.

Su salto definitivo y que la mantiene hasta en la actualidad en las pantallas, fue cuando ingresó como panelista en el matinal de Muy Buenos Días (TVN), donde en su labor rápidamente destacaría, pasando al canal líder de audiencia, Mega, lugar en que cumpliría un rol similar, esta vez en el matinal Mucho Gusto, permitiéndole lucir sus capacidades a tal nivel que Chilevision la ficharía para integrarse a sus filas como animadora de los programas Sabingo y Yo Soy, en los cuales catapultaría a niveles, hasta ese entonces, insospechados.

Millaray y sus hijas Julieta y Celeste

Dueña de una sutileza y naturalidad pocas veces vista, Millaray cumple a la perfección con el modelo de la condición clásica, sin dejar de ser ella misma y no dejando que este modo se vuelva aburrido, lento y anacrónicos, transformando, dentro de lo posible, la forma en que una conductora de televisión se relaciona con el público y con los contenidos.

Cercana, natural, sincera, libre y carente de esos tapujos clásicos y normativos de la antigua televisión, Millaray Viera tranquilamente podría convertirse en un rostro que trascienda la televisión y logre transformarse en un símbolo de las nuevas comunicaciones. Probablemente, sería un muy buen elemento en las nuevas plataformas, donde además contaría con libertad editorial para poder ser al mil por ciento ella misma.

Quizás sin querer queriendo, la que antes era la hija de, hoy brilla con luces propias con carisma, inteligencia, simpatía y la libertad y cercanía de poder adaptarse a diferentes contextos. Es cosa de tiempo y “horas de vuelo” para que Millaray Viera se transforme, por qué no, en la gran animadora de Chile.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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