Nicolás López, qué pena das tú

15 años son un tiempo considerable para cualquier persona, pero pareciera ser que para el “señor” Nicolás López no significaron un cambio en sus conductas, pensamientos y mucho menos en su actuar en relaciones con el otro sexo.

Su calidad de autor en cuatro delitos cometidos –el primero en 2004- y que posteriormente se repitieron, al menos, en cuatro ocasiones más. Estamos hablando de las acciones cometidas por el “señor” López, quien es acusado de abuso sexual y faltas al pudor. Hoy se ha confirmado su caída. Por fin ha caído.

Según relatan conocidos del cineasta, López siempre mantuvo un perfil agresivo, tosco y duro con determinadas personas, las cuales eran, probablemente identificadas por él como sus “presas”. No sabía de espacios personales, decoro y mucho menos por el cuerpo otro. Los casos conocidos demuestran un patrón común en sus acciones: autoritarismo, violencia y una soberbia y pedantería dignas de un resentido, de un necesitado y carente de atención. López, al menos, podría ser sujeto de pericias psicológicas.

Nicolás López no solo ha, por lo sabido, repetido en más de alguna vez esta conducta, sino que ha variado la esencia, violenta y agresiva de esta, dependiendo de la víctima “seleccionada” por él para ser sujeto de su “demonios”, manipulando, adaptando y adecuando estrategias para poder cometer los ilícitos de los que se le ha acusado, obteniendo diferentes reacciones –todas ella, eso sí negativas- de acuerdo a la persona que enfrentaba y que, lamentablemente, debía ser testigo y víctima de las perversiones de una persona claramente desequilibrada.

Claramente Nicolás López con esto ha sepultado gran parte de su “exitosa” carrera, donde en cada película –ahora se ha de entender el motivo- siempre buscaba seducir y acudir a modelos o actrices jóvenes para que tuviesen un papel relevante dentro de sus films, entendiendo esto como una posibilidad de acercarse y ejercer su “poder” debido a la posición que ostentaba. Hoy López, ojalá, esté vetado, acabado y enterrado como figura pública del espectáculo y la escena cinematográfica del país y que este personaje sirva como ejemplo de impacto para la modificación de conductas impropias, abusos y toqueteos dentro del mundo del cine, el espectáculo y las artes en general, sentando las bases, por lo menos de esta parte de la civilidad, de que los tiempos y la sociedad han cambiado y que ya no debemos, por ningún motivo, causa o razón creernos con el derecho a sobrepasar los límites de otro, porque el cuerpo es un espacio íntimo, privado y del cual cada uno, en forma consciente y responsable debe saber cómo, cuándo y quiénes tienen acceso a él.

López no lo entendió y será sometido de un proceso que, es de esperar, no solo sirva para que él como persona individual tome consciencia de sus errores y delitos, sino que para que todo un submundo lo haga. Porque López no es el primero ni el único.

Hoy, a la espera de la formalización del día 16 de abril del presente año, no queda más que decir “Nicolás López, qué penas das tú”.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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