Columna | Qué alegría tu celda, Nicolás López

 Columna | Qué alegría tu celda, Nicolás López

Este lunes 16 de mayo, el cineasta Nicolás López fue condenado a cinco años y un día de cárcel por abusos sexuales reiterados. A pesar de que su defensa, Paula Vial, insistió no solo en su inocencia, sino también en la inconsistencia de las pruebas y hechos, finalmente el otrora director de cine fue condenado y deberá pasar, según indicó el fallo, el tiempo estipulado tras las rejas. Pero detrás de esta fría, pero satisfactoria situación (y por cierto sentencia).

Detrás de los fríos hechos que enmarcan y encierran esta historia marcada por abusos – por años- que van desde el abuso y acoso sexual, laboral y también psicológico, hubo un grupo de mujeres que se atrevieron a dar el paso, pues, hechos como los de López, no solo son un delito que debe ser condenado judicialmente, también debe hacerse público para que social y culturalmente, todas aquellas personas sepan que nunca más actos de esta índole serán tolerados.

Dentro de este grupo, en el que se encuentran actrices como Josefina Montané, María Jesús Vidaurre; la asistente de vestuario, Alba Giner y la periodista y actriz, Daniela Ginestar, son los rostros visibles y quienes dan el testimonio para que – sumado a las pruebas- gente como Nicolás López pueda pisar la cárcel. Sin ellas y su valentía a la hora de enfrentar este proceso judicial, personal y, en algunos casos, también familiar, no se haría tal justicia.

Si bien lo de López es noticia hoy, también debe seguir siéndolo más tarde, pues no se debe permitir que en el mundo del teatro, el cine y en ninguna parte, abusadores (porque ahora se le puede decir así incluso con respaldo legal) tengan cabida en la sociedad. Porque cuando se dice que “Chile cambió”, debemos hacernos cargo de aquella premisa, sobre todo en estos ámbitos, y de manera transversal: desde el poder judicial y político, pasando por la televisión y los medios, hasta la sociedad civil.

Qué alegría que, poco a poco, “personas” como López sean condenados y sentenciados por estos actos tan bajos y carentes de humanidad.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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