Columna: Los medios, la voz que no sobra

 Columna: Los medios, la voz que no sobra

La denuncia – y renuncia- de los ahora exintegrantes de las áreas de Crónica y Reportajes del medio “La voz de los que sobran”, el espacio que exitosamente nace al alero de El Desconcierto y que entre otros era liderado por el abogado Daniel Stingo y los periodistas Mauricio Jürgensen y Alejandra Valle, no solo es una muestra de abuso y perjuicios laborales, y por mucho que, según lo que se desprende de la aclaratoria del directorio del mismo medio, haya sido un “error” y un “mal manejo”, se deben tener claro dos cosas: la explotación laboral – en ningún caso- es aceptable, menos en un país que dice querer cambiar sus lógicas de construcción nacional. Y segundo, ¿qué pasa con los medios independientes en Chile? ¿Qué se dice sobre la concentración de medios?

Sí, es claro que en La voz de los que sobran, por muy buen trabajo periodístico que se haya hecho, existieron y hubo vicios y lógicas anacrónicas en el funcionamiento de las relaciones laborales, pero, si bien no presentan el mismo grado de problemas, la inexistencia de una Ley de Medios, y más aún, la inexistencia de la discusión de qué medios y cómo gestionarlos, es abrumadora. En Chile se ha privilegiado la consolidación de grandes y absorbentes conglomerados comunicacionales, los que por cierto, para variar, hace años están quedando atrás en términos editoriales, gestión y capacidad de crear contenidos.

Que el ejemplo de la Voz de lo que Sobran y la poca prolijidad demostrada por su directorio y consecuente renuncia de su equipo de reportajes nos sirva como industria para identificar tres puntos importantes: 1) la precarización laboral NO debe ser permitida; 2) debatir sobre la concentración de Medios; 3) la URGENCIA de la creación y participación (alguna vez) del Colegio de Periodistas y el Relacionadores Públicos de una Ley de Medios que, entre otras cosas, brinde el apoyo financiero, logístico y legal para la correcta aparición de estos espacios. Basta de hacerse los desentendidos.

 Basta de quedar atrasados en cómo se enfrentan y cómo se relacionan empleador y trabajador (nunca “colaborador”), pero por sobre todo basta de quitarle la suma atención que requiere la aparición de voces críticas y disonantes en un país – y un mundo- que requiere de espacios de crítica, comunicación y contenidos cada vez más diversos y acuciosos. YouTube es la punta del iceberg y ni eso estamos haciendo bien. Los Medios son la voz que, al menos en Chile, no sobran.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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