Chini.png aborda el origen de Vía Lo Orozco, su banda, el reencuentro con los Technicians y los desafíos de crecer como solista. Lee más en La Máquina.
Por años, para María José Ayarza —más conocida como Chini— la idea de vivir haciendo música parecía algo improbable o imposible, pese a que su interés comenzó desde muy chica y que el sueño siempre existió. Hoy, con una trayectoria que sobrepasa la década, Chini está presentando Vía Lo Orozco su segundo disco en solitario como Chini.png.
“La música siempre estuvo en mi vida, siempre fue algo que hice, que era importante para mí. Siempre escribí canciones, desde muy pequeña. De hecho, cuando empieza Oro, en el nuevo disco, se escucha una grabación mía cantando una de mis primeras canciones. Todavía no sabía tocar bien la guitarra, pero ya estaba inventando letras. Debo haber tenido 8 o 9 años”, cuenta en conversación con La Máquina.
“Yo partí tocando guitarra de muy chica, mi abuela tocaba guitarra. Recuerdo siempre querer tocar guitarra, pero no alcanzaba la parte de las cuerdas. Era demasiado pequeña para rodear la guitarra. Después estuve siempre en bandas. Las más importantes fueron Usted Tampoco, que fue una gran escuela. Tocábamos covers de Rush y de Yes. Ese fue nuestro fuerte durante toda la media. Después en la universidad empecé con Chini and the Technicians, primero con Roberto González y después entró Gabo Ardiles, Sebastián Riffo y Tiare Galaz, que ahora es Niña Tormenta”, agrega la también artista visual, que regresará al escenario con Chini and the Technicians, este viernes 28 de noviembre.

Chini.png y su viaje por Vía Lo Orozco
Vía Lo Orozco es el segundo disco de Chini.png luego de El día libre de Polux, lanzado en 2023. Son 11 canciones que hacen referencia al tramo Quilpué-Villa Alemana, lugar significativo para la artista, cargado de nostalgia y autodescubrimiento. Una arqueología emocional donde las canciones avanzan como si el oyente estuviera sentado a su lado en un bus. Observando, pensando, recordando fragmentos que aparecen y desaparecen. Un disco personal y honesto, que dialoga entre la infancia, el crecer y la importancia de buscar un lugar propio.
“Lo Orozco es un lugar donde pasé gran parte de mi infancia y adolescencia. Un lugar donde me sentía muy libre, a diferencia de Santiago. En Lo Orozco mis papás vivían de manera más artística, y nosotros también. Ellos construyeron esa casa. Mi mamá decoró todo el suelo, hizo placas de adobe y puso plantas para que las hojas quedaran marcadas. Mi papá cortó los vitrales para las ventanas. Es una casa que se hizo con durmientes de tren. También mi papá es coleccionista y no había una pared vacía”, recuerda Chini sobre la casa que ha sido fundamental para su proceso creativo.
El disco no solo toma su nombre de un lugar físico, también de un estado mental que aparece entre los viajes constantes. Para Chini, el bus se convirtió en un espacio de transición, de observación y de toma de decisiones: “El nombre es por el recorrido en bus. Dura más o menos lo mismo que el recorrido. También porque me he encontrado en los años más nómades de mi vida. El día libre de Polux lo escribí estando muy atrapada en un trabajo. Cuando regresaba a mi casa, a veces después de 10 o 12 horas, recién tenía un momento libre para hacer ese disco. Pero fue un disco que me liberó, pero también entré en unas nuevas reglas del juego, donde me la pasaba viajando y tocando. Mi pareja estaba en Talca, el disco lo grabé en la Región de la Araucanía y mi casa estaba en Santiago”.

“Pasaba mucho tiempo en buses. Escuchaba a gente que iba a funerales, a bautizos. Personas que estaban siendo infieles y lo contaban abiertamente por teléfono en el bus. Me encanta escuchar a las personas cuando vas de viaje. A veces es gracioso, otras da pena. Pensaba cómo entregamos nuestra vida al chofer. Es de los pocos momentos de la vida donde no controlas nada. Son grandes momentos para tomar decisiones, para observar la vida que estás viviendo. Lo veo como un retorno a la raíz o devolverme a un lugar que está solo en mis recuerdos”, añade.
Uno de los ejes de Vía Lo Orozco está en la niñez. Su segundo LP desde que siguió este viaje musical en solitario ha servido para volver a mirar esa infancia. Esta vez, con mayor distancia y mayores hallazgos. “Creo que siempre evité pensar en mi infancia, porque tiene pasajes dolorosos y de mucha incomodidad. De sentirme incómoda en mi propia piel. Este ha sido un disco para sanar eso, ya puedo mirarlo con más distancia y decir: también hubo momentos que me dieron grandes herramientas como artista y darme cuenta que ya tenía ese gen creador, que probablemente todos tenemos y muchas veces está censurado por la necesidad de producción que se nos exige todo el tiempo. Entonces quise seguir ahondando en ese éxtasis de poder inventar tu propio mundo”, aclara la artista.

Para comprender la evolución de Chini.png, hay que mirar, también, su lanzamiento pasado. El origen de Vía Lo Orozco se entiende mejor cuando ella describe lo que significó enfrentarse al anterior. Un proceso que mezcla temor, fragilidad y aprendizaje, que muestra un giro emocional entre ambos discos: “El disco anterior fue muy tormentoso lanzarlo. Quizás yo, mental o emocionalmente, no estaba tan bien. No me sentía tan segura de lo que estaba haciendo. Fue como lanzarse al vacío. En un momento no lo quería lanzar, me daba susto empezar sola sin Los Technicians y la recepción fue muy bonita”.
“Ahora me posiciono desde un lugar distinto, de entender que la aprobación o la desaprobación de los demás no debería ser lo central. Ahora que ya viví la aprobación, que quizás busqué toda mi vida por el bullying que viví cuando chica, me predispuso a buscar la aprobación de los demás. Creo que el disco también es una pregunta acerca de eso: soy artista porque soy artista o soy artista porque busco sanar una herida de infancia”, suma Ayarza.

Esa toma de conciencia también se refleja en cómo enfrentó este nuevo proceso creativo. “En ese sentido, anoté mis miedos respecto a la percepción que pueda tener este disco: que tiene partes más simples o menos experimentales, o que lo hice más rápido porque en el anterior me demoré cinco años y en este solamente dos. Pero como ya las escribí y quemé ese papel, cuando leo esas críticas hacia mi trabajo, yo ya sabía que dirían eso y no me afecta tanto. Disfruté hacer este disco, algo que pensé que nunca podría decir”, menciona.
“También disfruté el pasado y fue hermoso trabajar con Martín Pérez Roa, que es un músico increíble, toca de todo y es un gran productor. Pero sí admito que fui yo más difícil, porque cada proceso que hacíamos, después yo lo devolvía. Decía que partamos de nuevo, muy insegura. Ahora he sido más segura”, reconoce Chini, que ganó el Premio Pulsar a Mejor Artista de Rock, tras el lanzamiento de El día libre de Polux.
A nivel musical, la banda que la acompaña en vivo –y en estudio– tomó un papel fundamental, Chini cuenta: “Ellos, con quienes grabamos el disco en vivo, hicieron arreglos hermosos para la mayoría de las canciones que son con banda, unas 6 o 7 del disco. Juan Desordenado (Juan Pablo Órdenes), con quien toco hace varios años, Pepe Mazurett, Leo Jara, también Macarena Galaz que grabó voces y actualmente toca el teclado. Ahora también toca Vicente Dávila. Ellos fueron los que más se apropiaron del disco y seguimos desarrollando un lenguaje que veníamos hablando desde el disco anterior. Practicamos un montón, dos meses antes para grabar todo tocando en vivo.”
Otro pilar del disco fue el trabajo con Arturo Zegers, productor con quien desarrolló las ideas más sensibles y arriesgadas: “Yo tenía algunas ideas fijas respecto a la producción, como que algunos momentos fuesen más sensibles, paneos de voces, efectos en ciertas frases: esto tiene que ser más grave o esta parte de la letra significa esto, entonces la canción tiene que desmoronarse o caer de tono. Y él es muy bueno para no juzgar esas ideas y poder realizarlas técnicamente. Algunas son muy difíciles de explicar, y que no haya un juicio desde lo valórico como de: esto es bueno o esto es malo o esto técnicamente no debería hacerse, hace que sea un gran productor. No solo basarse en lo que ha aprendido desde lo academicista, sino abrirse y buscar soluciones para lograrlo”.
“En ese sentido, desarrollamos muchas cosas que parecían difíciles de lograr. Creo que nos apoyamos bien y él fue muy paciente con todos esos microdetalles. Esas cosas toman mucho tiempo, como una confección punto por punto y siento que él hizo ese trabajo conmigo”, profundiza.
La importancia de lo visual para Chini.png
El imaginario de Chini.png no se agota en lo musical. Su formación en las artes y su atención obsesiva por los gestos estéticos han sido siempre parte de su lenguaje creativo, donde lo visual completa la música. Sobre este cruce entre disciplinas, Chini comenta: “Siempre he admirado mucho las obras que tienen algo interdisciplinario. Que no son lo uno ni lo otro, que son una mezcla de cosas. Es lo que siempre me ha emocionado como público. Sin querer, creo que, de a poco, he llevado las cosas hacia allá”.
“Partió con el primer video que hicimos para los Technicians. Yo tenía un ramo de fotografía múltiple y le pregunté al profesor si nos podía sacar las fotos para hacer ese video. Después empezamos a montarlo, se requiere mucho trabajo, pero al final hay un resultado muy lindo. Desde el punto de vista artístico, siempre me he imaginado que cada canción puede ser un vestuario o una técnica del video. Algo en la letra me da la sensación que la canción se puede abrir hacia un mundo distinto desde lo visual. Hacia un mundo que quizás no esté en la canción y que falta para que se complete”, reflexiona.

Esa búsqueda interdisciplinaria no surge de un solo lugar, sino de un archivo visual que Chini ha ido construyendo a lo largo de los años “Siempre me inspiran cosas distintas. A veces me inspira la época entre guerras, donde se empezó a hacer comidas con jalea y todo muy poco apetecible. Después me gusta la ópera o me obsesiono con los Olmecas. Hay muchas cosas que encuentro dignas de obsesión. Por ejemplo, mi hermano pequeño es programador y gamer y yo soy muy admiradora de la estética de los videojuegos y de la traducción textil que se puede hacer. Bordar videojuegos, coserlos, ese tipo de cosas me gusta mucho”, dice.
“También menciono la ópera porque viví un momento donde vi Madama Butterfly y en el momento de su muerte, las telas negras a su alrededor se mueven y dejan un círculo rojo que va creciendo de tela. Ese tipo de gestos, que mezcla música, teatralidad con un gesto visual concreto me marcaron mucho. Me encantaría algún día lograr evocar una emoción así de fuerte como la que sentí cuando vi esas imágenes”.
El reencuentro de Chini and the Technicians
En medio de este nuevo capítulo como solista, aparece el reencuentro con Chini and the Technicians. El viernes 28 de noviembre celebrarán los 10 años del lanzamiento del EP En el fondo todo va bien, en Centro Cultural España. Volver a ese proyecto ha significado reconectar con una parte fundamental de su trayectoria y, también, con una emocionalidad que había quedado suspendida. “Ha sido muy lindo ir conversando. Con Roberto nunca dejamos de ser amigos, que era algo muy importante. Nos separamos para seguir siendo amigos, porque el trabajo entre los 5 se estaba poniendo tenso. Ha sido muy bacán ver lo mucho que han cambiado nuestras vidas. La mayoría ya hizo familia, estamos en otra etapa. Creo que va a ser un lindo momento. Al haber estado ensayando, me doy cuenta lo mucho que extrañaba estas canciones”.
“He pospuesto mi emocionalidad en pos de seguir trabajando mi carrera de solista. Nunca me di un momento para hacer el luto de ese proyecto que me encanta. Me encantan las canciones. No hubo ese momento y creo que lo estoy viviendo ahora, dándome cuenta lo buenas que son las canciones. Y ha sido bacán porque estamos produciendo el evento entre los cinco, y eso también me quito un peso de encima. También vuelvo a trabajar con artistas visuales, entonces lo primero que estuvimos hablando es la escenografía. Hicimos el afiche entre todos y estoy hablando con gente que habla mi mismo lenguaje y le importan las mismas cosas”, apunta Chini.

Y pese a la separación artística de los Technicians, el apoyo no ha dejado de existir, cuando se habla de Chini.png. “Roberto me habló cosas muy bonitas, particularmente de Oro y también Diego Lorenzini. Todos en general han apoyado harto lo que hago, Seba Riffo me comentó harto del sonido. También han escuchado mis atrapes, ha sido bacán. Me hace mucho sentido estar lanzando un disco y celebrando otro. Siento que mi presente por mucho tiempo fue El día libre de Polux, hasta que se volvió aburrido para mí. Ahora estoy con una patita en el futuro, que es este disco nuevo, y con otra en la nostalgia”.
“Quizás es raro pedirle a la gente que ponga atención a ambas cosas, en términos comunicacionales, pero también es un poco decir: da lo mismo, las cosas tocaron así. También es un informar que me interesa hacer mucha música, de todas las maneras que sea posible”, menciona sobre esta doble militancia artística.
El desafío de la consolidación
Tras años de trabajo, dudas y triunfos acumulados, Chini.png se encuentra hoy en un momento de consolidación. Los escenarios crecieron, las invitaciones se volvieron más grandes y el reconocimiento empezó a instalarse de manera progresiva. Ese proceso, sin embargo, ha implicado lidiar con miedos y nuevas expectativas. “Se siente muy bonito. Con distancia celebro las cosas que han pasado. En su momento me costó afrontarlo, porque cuando una está acostumbrada a perder, por así decirlo, siempre sientes que si algo bueno pasa, después viene lo malo. Quedas con ese switch para siempre. He reflexionado harto sobre eso y ahora, con distancia, no tengo nada más que agradecimiento. En el fondo conlleva nuevos desafíos, tratar de estar a la altura, de que sonemos a la altura sin sentir una mega presión, sino que es algo de lo que soy capaz”.
“Es muy difícil no sentirse como un impostor ante estas invitaciones y tipos de espacios. Cuando me invitaron a KEXP, yo pregunté si podía ser el próximo año y me dijeron que no pregunte eso y vamos. Uno nunca va a estar listo, siempre las cosas llegan cuando llegan y hay que tomarlas. Y ha sido bacán quemar esos miedos, pero también ha sido difícil y he tenido que atravesar cosas que no son propias de mi personalidad. Han sido mis compañeros de banda, mi equipo, Rodrigo Herbage de Sello Fisura, quienes me han impulsado, porque esto es por lo que he estado luchando tanto, por lo que llevo más de 15 años tocando música”, añade Chini, que en 2023 realizó su sesión en los estudios de KEXP, en Estados Unidos.

Y lograr reconocerse como parte de un proyecto colectivo, también ha potenciado su crecimiento y ha ayudado a enfrentar los miedos. “Si bien está mi nombre y eso me pone nerviosa, me siento parte de algo mucho más grande que solo yo misma, en todo orden de cosas. En los arreglos que logran mis compañeros musicalmente, en lo técnico, en lo visual, en la gente con la que he trabajado. Yo creo que es aprender a sortear los miedos, porque sí, soy una persona muy nerviosa y ansiosa. Siempre me extraña que yo misma me puse en esto. No entiendo qué pasó entre estar tocando con una banda a los 14 años y ahora, 20 años después con todo esto”, comenta la artista, que también tocó en Lollapalooza 2023 y ha abierto escenario a bandas como Interpol, St. Vicent y Kim Gordon, en el Teatro Caupolicán.
Entre la escena, las redes y el país
La masividad de las redes sociales amplifica no solo el alcance de la música, sino también dinámicas complejas, como la costumbre de enfrentar a mujeres entre sí. Chini lo ha visto repetirse más de una vez. Y ahora, con la abundancia de memes, esto ha persistido en la escena musical chilena. “Me pasa con este tema de los memes que a mí me encanta el humor, me da vida. Me gusta reírme de las cosas. Pero me molesta cuando el chiste tiene que ser comparar dos mujeres, porque es seguir con esa narrativa de que solo cabe una en ese espacio. Es extrapolable, guardando las proporciones, a la comparación que se hacía con Denisse Malebrán, Nicole y Javiera Parra. Los sellos las hacían un poco enfrentarse, como que tenían que estar enemistadas y quizás ellas ni querían entrar en ese juego”, cuenta.
“Hace poco salió un video de Ximena Sariñana explicando que constantemente la comparaban con Natalia Lafourcade, siendo que son amigas y estudiaron música juntas. Como que la prensa estaba obsesionada con que fueran enemigas y que la gente tuviese que elegir entre una y otra. Y es muy molesto, como mujer, escuchar eso. Porque nadie hace elegir entre bandas de hombres, pero llegan dos mujeres y hay que elegir. A mí me gusta mucho el trabajo que hacen algunas diseñadoras de borrar todas las bandas de hombres de los carteles de festivales. Hay festivales donde no queda nadie”, agrega.
Y estas dinámicas se han repetido, en los nuevos formatos donde circula la información: “Me pasa que cuando se obsesionaron con tirar mala onda a Anttonias, siento que les molestó lo rápido que se insertaron en una escena. En mi caso, me han aceptado porque me demoré 15 años, me insertaron de una manera tan suave que no les parece agresivo. Pero cuando a una mujer le va inmediatamente bien, tiene que ser por algo”.

“Un buen ejemplo es un debate presidencial, donde se dijo que a Jeannette Jara le daban sus respuestas por su reloj tecnológico. No puede ser que a una mujer se le ocurra una buena respuesta, siempre tiene que haber una razón detrás del éxito. Obviamente me encanta que un meme diga que mi música es interesante, pero no al desmedro del trabajo de otras compañeras”, comenta.
Esa reflexión sobre la representación de las mujeres también se proyecta hacia cómo Chini observa el momento político del país. Desde su mirada, los desafíos actuales no solo afectan al ámbito cultural. “La cultura peligra en la medida en que perdamos la esperanza. Pero hay cosas que peligran que son incluso más graves que la cultura. Podría desaparecer el Ministerio de la Mujer. Obviamente es muy grave para la cultura si se corta el financiamiento o desaparece, pero el hecho de que ya esté tan normalizado la idea de que los derechos humanos se legislen o que dependan de un gobierno de turno, es muchísimo más peligroso. Ese tipo de cosas me tiene más preocupada, porque hay algunos planes de gobierno que tienen medidas en contra, ni siquiera neutrales, de la comunidad LGTBIQ+, o en contra de la mujer. Hay un peligro en el levantamiento de los discursos de odio, que me parece mucho más preocupante”, observa.
El futuro de Chini.png
Al proyectarse hacia el futuro, Chini.png pone el énfasis tanto en los espacios que quiere habitar como en los proyectos que desea desarrollar. Más que pensar en logros, le interesa encontrar estabilidad y avanzar en ideas que la movilizan: “Mi sueño, más que una meta en particular, es, mentalmente, llegar a un lugar donde me pueda sentir cómoda habitando los espacios donde me invitan. Me doy cuenta y agradezco porque cada vez son espacios más importantes y con mayores expectativas. Me gustaría poder sentirme cómoda y con salud mental para verme merecedora de esos espacios, porque no sirve mucho vivir grandes momentos si uno no está bien mentalmente”.
Además de ese trabajo interno, tiene un proyecto concreto que ha comenzado a tomar forma. Expandir Vía Lo Orozco hacia un lenguaje escénico y abrir nuevas maneras de conectar con su audiencia. “Un sueño para el que necesito concentrar energía y para el cual envié un fondo que espero que salga, o de alguna manera lo vamos a lograr, es que este disco se vuelva una especie de obra de teatro. Ya lo traspasé a una suerte de musical, con más personajes, actores y actrices, con cartas de compromiso y un lugar donde montarlo”.
“También lograr salir un poco de mí, encontrar un modo para conectar más con la gente que me escucha. Me gustaría poder expresar lo recíproco que es. He recibido mucho cariño. Quizás encontrar una manera de devolver algo a la comunidad, poder devolver algo de lo que he recibido”, cierra Chini.png.












